Arnaldo se retiró de la cocina y fue al garaje en busca de su auto. Moría de ganas por abrazar a su mujer y secar las lágrimas que él mismo le ha provocado. —No soy capaz de alejarte de nuestro hijo. Él fue hecho con mucho amor y no merece que sus padres estén separados. —comenta para sí mismo. En el caso de Zayda es diferente. Aquel bebé es producto de un desliz que jamás debió de suceder. Con ella si cumpliré mi palabra de quitárselo cuando nazca, ese será su castigo por las tantas veces que ella y mi madre le hicieron daño a mi Madison. —jura. Se siente incómodo con ese mal momento que están atravesando, le duele ver llorar a la mujer que ama y decir que protegerá a su hijo. Duele el alma, saber que su esposa se haya atrevido a seducir a su tío y quién sabe con cuántos más lo ha hech

