Madison sollozó en silencio, se hizo un bollo en el sofá y acarició a su vientre. El hambre se le fue y las ganas de llorar se apoderaron nuevamente. Ella, por más que lo quiera evitar, no lo puede hacer. Es muy doloroso que te traicionen durante el embarazo y lo peor verlo con tus propios ojos como se follan a otra zorra. En la habitación, Arnaldo espera que la esposa llegue a reclamar, ya ha pasado un poco más de una hora y nada ha sucedido. ¡Es extraño! Susurró para sí mismo. Bajó a la cocina, la esposa en ese momento estaba tomando un vaso con leche, algo que el doctor le recomendó para reforzar los huesos de su bebé. La indiferencia entre ellos reina, y el silencio sepulcral en aquella cocina mata a cualquiera. En ese instante no se escucha ni el zumbido de un mosquito, cada uno es

