— ¿Que tal tu día? — Preguntó serio tirando el cigarrillo por la ventanilla después de echar el humo de su boca. — Bien... Mark no irá a la fiesta ni tampoco al insti lo que queda de semana, ha dicho que ha tenido un accidente y está muy mal. Él sólo frunció el ceño y asintió, no me miró en ningún momento y me estaba poniendo nerviosa. — ¿Y a mi qué? — Preguntó borde encogiéndose de hombros. — ¿No te sorprende que te haya encubierto? — Dije sobresaltada, me sorprendía que estuviera tan tranquilo. — Claro que no, sabía que lo haría — Dijo sin más arrancando el coche para dirigirnos a casa. — Genial... — Me crucé de brazos y me hice un mohín en el sillón. Qué prepotente es a veces. En ese instante, apoyó su mano sobre mi muslo, debatí entre si quitarla o no, pero no podía, lo necesitab

