Me desperté entre los brazos de Harvey, sudada. Me levanté cuidadosamente para no despertarlo, me duché, me puse una falda gris, unos calcetines altos blancos, unas vans blancas y una blusa blanca. En el pelo, opté por ponerme una media cola y salí del baño. Cuanto entré en mi habitación, me percaté de que Harvey ya no estaba. Su forma se proyectaba en las sábanas, dando por hecho que acaba de levantarse. Me giré y estaba a escasos pasos de mí, ya estaba vestido. Llevaba unos jeans vaqueros, unas vans negras y una camiseta blanca. Extendió su mano y me miró de manera intensa. — Tus bragas, pequeña. Lo miré extrañada y me encogí, de verdad que no quiero ir al instituto sin ellas, las necesito. — ¿Es enserio? — Pregunté tímida. — Claro que sí, dámelas, obedece a daddy — Hizo un gesto con

