Era Martes ya. No me sorprendí al despertarme envuelta en los grandes brazos de Harvey alrededor de mi cuerpo, estábamos en su habitación. — Hey pequeña — Me sonrió y me dio un leve beso en la mejilla. — ¿Qué hora es? — Se alborotó el pelo y bostezó. — Son las 7:20, hay que levantarse ya — Respondí soltándome de su agarre, yendo hacia mi habitación para cambiarme mientras él se desperezaba. Me quedé parada frente al gran espejo que ocupaba mi cuarto, mirándome con la camiseta de Harvey puesta. Me quedaba increíble y su olor me tenía embriagada, no me quitaría esta camiseta ni en mil años. Espera... Podría llevármela al instituto... tal vez... Esa idea me gustaba. Opté por unos shorts negros, al igual que su camiseta y me puse unas converses. Me hice una trenza y me puse un poco de rubo

