Clara Isabel está en el área de lavandería sentada en el borde de la pileta esperando a que sus prendas de vestir se terminen de secar, cuando escuchó el grito de su esposo, se alarmó a tal grado que sus nervios se dispararon y empezó a llorar, el embarazo la tiene muy sensible y saber que ese hombre ya ha llegado a la casa y de paso se escucha molesto, eso le ha afectado a ella en gran manera.
Se quedó callada, no le respondió y se acurrucó en un rinconcito para que si él entra no la vea y se marche. Pero ese fue un gran error de su parte porque lo único que estaba provocando era que la fiera que tiene como esposo, saque sus garras y las use en contra de ella.
José Luis entró al único espacio que le hace falta revisar, el área de lavandería, observó por un momento pero no vio nada, luego se percató de la ropa que está tendida sobre un lazo y entonces comenzó a gritar como loco y buscando en cada espacio.
— ¿Pero qué haces idiota? — ¿Acaso me ves a mí con ganas de jugar a las escondidas? — ¡Sal de ahí de inmediato! —Exclamó el joven, demasiado molesto y su semblante parecía que arrojaba chispas de fuego.
— ¡Deja de gritarme, yo no soy tu mascota para que me trates como se te dé la gana! —Exclamó la chica poniéndose de pie, quien también se ha molestado por la actitud de ese hombre.
— ¡A mí me respetas maldita perra! —Dijo José Luis, al mismo tiempo que le da con su mano derecha en la mejilla, le ha propinado un golpe tan fuerte que ha logrado que ella se vaya de trasero al suelo, y por ende su toalla se ha zafado dejándola a ella media desnuda.
Pero eso no le importó a José Luis, él en ese momento está con su sangre caliente y solo se le cruza por su mente la razón por la cual él le quiere hacer daño a ella, él tiene sed de venganza, y cree que al lastimarla a ella lo está logrando. La vio tirada en el frio suelo sollozando, la vio tomar la toalla y taparse con ella, la vio acariciar su vientre, pero eso no le importó. Él ni siquiera se imagina que un hijo suyo crece dentro del vientre de esa chica inocente, a pesar de todo, la tomó del cabello y la hiso ponerse de pie y le ordenó que se vistiera si quería ir por sus cosas.
La chica se colocó bien la toalla y descolgó su ropa del tendedero, y aunque aún estaba húmeda pero así se la tuvo que poner delante de él porque no podía replicar nada en ese momento ya que ese hombre está hecho una furia.
Salieron del apartamento, subieron al auto y se marcharon para la ciudad, ella ni siquiera se percató de que su esposo anda en un auto diferente al que andaba ayer cuando la vino a dejar. Él le pidió la dirección de su casa y eso fue todo lo que se dijo en el auto, no hablaron entre ellos, pero José Luis sí habló con una mujer a la cual la citó para verse esta noche.
La chica aunque un poco decepcionada por lo mentiroso que resultó ser ese hombre, pero al final se alegró cuando escuchó que él pasará la noche con una mujer, ella está feliz porque se quedará sola en aquel apartamento, lo triste es que no tiene a nadie para pedirle ayuda, es decir a una persona que sea estable económicamente o fuerte para que se enfrente a ese malvado hombre, en defensa de ella.
— ¡No tienes idea de lo mucho que me haces falta hermanito! —Exclamó ella en su mente, acompañando su pensamiento con un suspiro y las lágrimas que no dejan de salir, como pasa siempre que recuerda en vida a su hermano del alma.
Su hermano era policía y falleció en una emboscada que le hicieron unos vándalos, él era la única persona como familiar que le quedaba, ya que a sus padres los secuestraron y luego los asesinaron y hasta el sol de hoy no se sabe quiénes fueron los que hicieron tal cosa.
— Ya deja de llorar mujer, me desesperas con tus lloriqueos. — ¿Tú crees que por llorar vas a hacer que se me ablande el corazón? —Pues no maldita puta, no te hagas falsas ilusiones.
Llegaron a la casa de ella, bueno, es un apartamento un poco más grande que en el que está viviendo por el momento, al solo poner un pie dentro de este, las lágrimas se le rodaron nuevamente, ella piensa ¿En qué momento me enamoré de este falso hombre? ¿Por qué tuve que aceptar ser su novia? ¿Por qué le di mi número de teléfono aquel día en la fiesta cuando lo conocí? ¡Soy una completa tonta y jamás dejaré de reprochármelo a mí misma!
La chica recogió algunas de sus prendas ante la atenta mirada de ese hombre malvado, eligió las que considera que le quedan más anchas y grandes porque como no sabe por cuánto tiempo estará allá con él, y su misión más importante es ocultar a toda costa su embarazo.
Luego la fue a dejar a su apartamento, pero antes de eso pasó recogiendo a otra de sus amantes y la subió en el mismo auto que su esposa, con la diferencia de que la amante va en el asiento de copiloto y la esposa va en los asientos de atrás. Cuando la amante preguntó sobre la chica de atrás, él le dijo que es la hija de su tío que lo ha venido a visitar y se quedará con ellos en el apartamento esta noche.
— ¿Cómo? ¡O sea que este hombre no se va a llevar a su amante a dormir a otro lugar, sino que se quedará otra vez en el apartamento! —En pocas palabras, me tocará dormir de nuevo en el incómodo sofá. —pensó en su mente Clara Isabel.
— ¿No te molesta escuchar los gritos de ella cuando estemos teniendo relaciones sexuales, verdad prima? —Preguntó con una sonrisa de burla el muy cínico.
— Claro que no me importa en lo absoluto, primo. —Le respondió ella, sintiendo las grandes ganas de vomitar, ese hombre le causa tanto asco que no desea ni verlo en pintura.
Así pasó una semana y luego otra, Clara Isabel siempre sigue recibiendo insultos y humillaciones por parte de su malvado esposo, por fortuna no le ha vuelto a poner un dedo encima, pero es porque ella está muy obediente a él, ella teme que en cualquier momento la golpee y la haga abortar a su bebé, a esa criaturita que se está formando dentro de ella y que viene a ponerle un poco de color a su vida gris y sin sentido.
La comida ya se está escaseando, desde que llegó a ese lugar solo en dos veces ha podido llenar la despensa, la segunda vez que él le dio dinero, ella se sintió libre y pensó que podría escapar con la excusa de ir al supermercado. Pero le fue mal, él no la dejó ir sola, él la acompañó a hacer sus compras y luego se regresó junto a ella y la volvió a encerrar.
De eso ya han pasado tres semanas y ella está haciendo milagros con la poca alimentación que le queda disponible ya, a todo esto, ella no ha ido ni una vez a hacerse chequeos sobre su embarazo, no sabe si el bebé está bien, pero confía en Dios que todo marche en orden.
Ya casi está entrando a los seis meses de embarazo y como no se alimenta bien, su barriga no ha crecido lo suficiente como para que se lo note del todo, es increíble pero prácticamente ni se nota que está en estado de gestación, más bien pareciera que solo ha subido un poco de peso.
Su amiga Yeni, está muy preocupada porque aún no tiene noticias sobre ella, y no tiene a nadie a quien preguntarle por su paradero. En varias ocasiones ha querido denunciar su desaparición ante las autoridades, pero luego teme que su amiga se haya ido por gusto propio y no se lo haya querido decir para que ella no la siguiera, ella se lo ha comentado a su novio, y ambos piensan igual.
En la universidad, los compañeros chismosos que tanto criticaban a Clara Isabel, ahora se preguntan que cual será el motivo por el cual ella dejó de asistir a las clases a pocos meses de que el periodo terminase. Ya mañana se finaliza el periodo y vuelven hasta el próximo año, ellos esperan que entonces ella si vuelva a entrar porque les hace mucha falta estar burlándose de “la chica fea”.