¿Creamos nuestra historia?

2466 Words
Debo de admitir que no utilice una manera correcta para terminar con mi novio. Como habia mencionado, me empecé a comportar distante, seca y ya pocas veces aceptaba salir con él. No me atrevía verlo a la cara, por lo que decidí enviarle una carta con Gael, él tenia la idea en mente y cuando se la entregue me dijo: —"Vas a terminarlo ¿Verdad?" —  Un nudo se hizo en mi garganta que preferí solo ignorarlo. Me sentía mal por como habia pasado todo, yo solo quería desaparecer de ahí. Lis solo me observaba sin decir palabra alguna, llegué a pensar en ese momento que Gael seguramente le preguntaría mas tarde, o trataría de sacarle información, y esta bien, es el mejor amigo de Robert, dudo que no le interese saber algunos motivos de nuestra separación. A la hora de salida Robert ya me esperaba fuera del portón, se suponía que ya no salíamos; solo a mi se me ocurre terminar con el por medio de una carta, quiso hablar conmigo y esta bien, hablare con el directamente. Para resumir, el único tema de nuestra conversación fue; porque termine con él, ya que él no tenia en mente algún rechazo, problema o forma de actuar delante mío, no sentía que hacer algo que le molestara y si, yo sabia muy bien que él se portaba tan amable, dulce y hasta romántico, pero no lo amaba y después de todo, teníamos que terminar, y esto es por mi culpa. Le dejé en claro que la situación dependía de mi, que era yo la que ya no me sentía segura con la relación, que quería volver a estar sola por un tiempo, le mentí que habia dejado algunos hobbies y pasatiempos por y para estar con él y que ahora, tenia que estar al pendiente del examen para ingresar a la preparatoria. Cuando le decía estas cosas mire su rostro, se miraba decaído, triste, como si se preguntara si esto realmente estaba pasando o era una pesadilla. Nuestra conversación termino y decidí marcharme a casa, esta vez no vi a Lis y me dedique a caminar sola. Hacia cuanto que no lo hacia, tenia que despejar mi mente y todo lo que estaba pasando. Lo único que se, es que habia pasado tan rápido, tan apresurado que mis sentimientos y pensamientos estaban en total confusión. ¿Habia estado bien? Probablemente la relación con esa chica jamás iba a funcionar o tal vez yo sola era la que me estaba haciendo ilusiones con ella, porque lo eran, ahora solo verla con ese chico me enojaba. Por otra parte, ya habia hecho lo que me propuse, terminar con Robert, no habia marcha atrás, como decía, quizás terminaría quedando como "El perro de las dos tortas". O quizás, esto era una señal para volver a estar sola. Pensé también en la posibilidad de andar con ella, si llegaba a eso, ¿Qué iba a ser de mi? ¿Cómo actuaria con ella? Si éramos libres, los rumores se iban a esparcir hasta llegar a oídos de mi familia, no solo a la mía, si no a la de ella. El lugar donde estaba viviendo era pequeño, por lo menos los del condado conocían a mi familia, todos nos conocían y eso hacia que cualquier cosa referente a mi enseguida llegaba a los oídos de mis padres. Si trataba de ocultarla, lo mas probable es que me iba a notar mas obvia. Otra opción, sería hablar con ellos acerca de mis dudas, pero eso lo iban a tomar tan mal que serían capaces de enviarme a un reformatorio o a una clínica para "homosexuales"; si es que esto ultimo existía, que lo más seguro es que si. Ahora, lo único que tenia que preocuparme es en decirles que mi relación habia terminado y que se fueran preparando para mi fiesta de cumpleaños; esto ultimo hacia que mis pensamientos malos desaparecieran.   Al día siguiente hable con Lis, le dije que mi relación habia terminado, que por mi parte yo ya era una persona libre. Al escucharme ella lo tomo con calma y empezamos a platicar. — Tengo miedo de terminar con Gael. No se como hacerle, yo lo quiero... y se como se siente que te rompan el corazón — Mordió su labio inferior nerviosa y me dio la espalda - — ¿Eso quiere decir que no lo vas a hacer? — Pregunté, caminando un poco y volver a quedar delante de ella. — No es que lo vaya a hacer... solo quiero tiempo. Solo eso, si es posible — Dijo, mirándome fijamente a los ojos. Quería darme a entender que estaba hablando con sinceridad, pero si ese tiempo nunca llegaba, que pasaría conmigo. Siendo el caso de esa forma, lo mejor era distanciarnos hasta que ella terminara con él. Igual, solo quedaban unos meses para cambiar de escuela. Así que solo tenia que soportar su noviazgo unos meses más. — Perfecto. Toma todo el tiempo que quieras, eso si te digo... — Me acerque a ella y le susurre al oído. La habia abrazado para que no se vieran las cosas tan obvias. Siempre nos vivíamos abrazando o cargándonos, nos llevábamos muy bien dentro del salón. — No habrá nada de besos, ni recados diciendo que me quieres o algo similar. Eso te ayudara a saber que es lo que necesitas realmente. — Me volví a separar y me fui a mi banca. No sé que habrá pasado por su mente, pero con el rostro que puso me di cuenta que por fin le habia dejado en claro que no iba a jugar conmigo y que las cosas para ella iban a ser tan difíciles como las mías. A la hora de receso me fui a comprar unos dulces a la cooperativa de la escuela; ya para ese entonces andaba de un lado a otro sola, podía hacer lo que quisiera en los recesos y hablar con quien me diera la gana; lastima que yo era muy seria y eso no se me daba mucho. En la cooperativa se reagrupaban por grupos cada semana, ahora les tocaba vender a los alumnos de 3-C. Compré mis dulces favoritos y al momento de pagar, el chico que me atendió me dio a entender que tomara una paleta de esas que tienen forma de corazón, pero me negué a ello. No iba a aceptar cosas de extraños y menos cuando no se cuales eran las intenciones de ese chico.   La semana paso y las cosas con Lis no cambiaban en absoluto. Ya era lunes nuevamente, otro día mas de la semana observando a esa pareja, que para ser sincera, podía ver los cambios de ambos. Antes se veían el uno para el otro y ahora, no era mas que cenizas de lo que fueron, solo se veían en la hora de receso y en la hora de salida Lis se las arreglaba para escapar conmigo hasta el lugar donde tomaba el camión; debo aclarar que no hablábamos acerca de las dos, se lo habia dejado en claro e iba a cumplirlo. Mientras tanto, yo seguía recibiendo cartas de un chico desconocido, no tenia idea de quien era pero para estos momentos no me interesaba en lo mas mínimo. Tampoco respondía ni asistía a los lugares acordados, además se vería mal que enseguida que termine con mi novio, ya este viéndome con alguien mas. Ah, pero la señorita Alexia si quería salir con su amiga.   Llegó Martes y aquel chico de las cartas por fin se dejó ver; me imagino que se canso de ser ignorado todo el tiempo. Se trataba nada mas y nada menos que aquel que intento regalarme la paleta, era muy alto, alcanzando el metro ochenta, cuerpo en forma; se notaba a simple vista que hacia ejercicio. Tal vez hasta estaba en el equipo de futbol americano y yo ni en cuenta. Cabello rubio, largo y despeinado. Ojos color azul intenso; la única cosa que me gustó de él. Para ser sincera, no era el tipo de chicos que me gustaban.  Cuando me habló me invitó a salir durante el receso y por mas que me negué insistió tanto que termine aceptando, aparte, no tenia otra cosa que hacer en el receso. Caminábamos alrededor de los salones de tercero y cada vez que pasaba por mi salón Lis; que se encontraba en la ventana platicando con Gael,  el cual me observaba con un rostro molesto cada que pasaba por ahí. El día Miércoles me enteré que las cosas con el noviazgo de Lis empeoraban, no habia día en que su novio le pidiera perdón o se enojaran por cualquier cosa. Yo seguía cada vez hablando con Enrique, que así se llamaba el chico que apenas conocí. En la hora de receso yo venia caminando tan normal con Enrique que cuando noté, Robert ya estaba al frente de nosotros. Me observó de manera fría y comentó.   — Que sorpresa ¿Por este bulto me cambiaste? No pensé que te llegaran a gustar esta clase de chicos — Dijo de manera arrogante y frívola. Jamás lo habia escuchando hablar así, que decidí responderle igual.   — Y que si es así. No tienes nada que reclamarme porque no te cambie, ya habíamos terminado cuando lo conocí — Me cruce de brazos. — Y lastima... tú que decías conocerme mejor que nadie —   — Y piensas que te voy a creer eso. Igual, te deseo lo mejor con este monstruito — Miró de pies a cabeza a Enrique.  Y claro que el no se iba a quedar de brazos cruzados. De un impulso lo tomo del cuello de la playera y recargándolo contra la pared le dio un puñetazo en la cara. — Me vale quien hayas sido y quien eres, pero a ninguno de los dos nos insultas —  Robert como pudo se soltó de el y comenzó a golpearlo, aunque sus golpes fueron mayormente esquivados que los que recibió. Yo por mi parte trate de separarlos, pero los chicos que estaban a su alrededor no ayudaban, simplemente se dedicaban a que la pelea siguiera. De un momento a otro Robert se quedo inconsciente, fue ahí donde por fin llegaron los profesores.  Las cosas estaban peor, Enrique estaba golpeado, pero el parecía estar bien, yo simplemente me quede en shock, mientras observaba como se llevaban a Robert a la enfermería. — Lo ves linda, así te puedo defender de esos tarados, mira, incluso estoy ileso — Sonrió ladinamente. — Sinceramente no se que decirte, pero no será un gracias, eres realmente un monstruo, no tenias que llegar a tanto, sinceramente, olvídate de buscarme. — Tras decirle eso, me fui directamente al salón.   Hasta donde habían llegado mis decisiones. Probablemente me hicieron perder mucho de lo que ya habia conseguido.  Estando ya dentro de mi salón y sin impórtame que estuviera hablando con Gael, mi ropa tenia ligeras manchas de sangre, así que preferí no acercarme a ellos, simplemente trate de pasar desapercibida. — ¡Ale! ¿Estas bien? Gael se acaba de ir rápido porque le comentaron que Robert... — Hizo una pausa y me miro fijamente — ¿Qué es lo que acaba de pasar? ¿Por qué tienes sangre? ¿Estas herida? — Me tomó de ambos brazos — ¡Carajo! Dime que te ha pasado... —   — No sé que paso... tampoco se lo que ahora quiero. Siento que todo lo que pasa es por mi culpa... — Me recargue sobre la banca — Aunque realmente esto paso por mi culpa, por hacerle esto a Robert, soy un asco de persona — — Esta bien, pero no te olvides que somos humanos y todos, aclaro, todos, cometemos errores, y creo que tu y yo, sabemos cual es el nuestro — Me abrazo fuertemente. — Yo, de la única cosa que estoy segura es que quiero estar contigo ¿Es mucho pedir? — Expresé, soltando unas cuantas lagrimas y me aferre a ella.   — Aclaro que no es tu culpa, es de las dos. Y siento haberte dejado sola con todo este problema. No te preocupes, terminaré con esto pronto. Lo prometo - Me abrazó de la misma forma que duramos unos minutos, realmente este abrazo me estaba ayudando a tranquilizarme.   Llegó el siguiente día, Robert lo habían mandado a descansar por una semana, no sabia como se encontraba pero tampoco tenia el valor de ir a su casa, y eso realmente iba a ser un problema, y no quería mas y él iba a ser uno de ellos,  Hable con Gael, le dije que  Robert y yo, podríamos ser amigos y que podríamos platicar cuando lo necesitara, pero él ser amigos no iba  a ser lo mejor, por lo que también decidió alejarse de mi.  Por otro lado, Lis no vio a Gael en todo el día, estaba preparándose mentalmente para terminarlo y solo podía concentrarse así. El día terminó y en la hora de salida Lis habló claramente con él, y así en una platica no muy larga le dijo que la relación habia terminado, ella actuó de una manera amable y madura. No sé muy bien que razones le había dado, pero lo hizo.   El ultimo día de la semana llegó, yo seguía bien y solo me preparaba para saber si seria una opción el declararme tan pronto, quizás dejar otros días mas sería bueno. Jamás me habia declarado a alguien y el pensar sobre esas cosas me ponía nerviosa. No obstante, tenia que ver alguna señal de Lis que me diera a entender que ella quería estar conmigo de esa forma. El día parecía estar tranquilo, pero en la hora de receso, Gael bajo a ver la Lis, pero no tuvo éxito, ella solo salió a verlo en unos minutos y con la misma entro.  Yo la veía decaída y no se si era porque aun sentía algo por él o porque se sentía mal al actuar de esa forma.  Cuando termino el día, aquel chico esperaba a Lis aun lado del portón de salida con una rosa en la mano y con lagrimas en los ojos. Una y otra vez le rogó que no lo dejara, le dijo que cambiaria si algo habia hecho mal, le pidió perdón por todo, su forma en la que le hablaba me daba a entender que el estaba perdiendo una parte de su vida o al menos así el lo dejaba ver, yo, al ver esa escena me sentí tan mal ¿Habia sido otra vez mi culpa? Mis pies avanzaron por entre el pasillo de manera lenta hasta poder alejarme de ellos. No podía ver eso, me molestaba que él aun la siguiera amando, pero mas que eso me molestaba el que yo sea la responsable.   
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