Chapter 6

2013 Words
Luego se vio centrado en ciertas líneas que hablaban de tierras desconocidas tales como la meseta de Leng, en el Asia central donde habitaban los integrantes del Culto de los Devoradores de Cadáveres, cuyo símbolo representativo estaba descrito como un repulsivo amuleto cuyo grabado era un sabueso alado o una esfinge con rostro semicanino, tallados originalmente en jade verde siendo una manifestación sobrenatural de las almas de los vejados. Él continuó buscando en sus páginas hasta llegar a la descripción de una ciudad sin nombre, esta era descrita como una ciudad rodeada de arenas más allá de un valle reseco, perdido en el desierto de Arabia con sus bajos muros semienterrados en las arenas, la cual ya existía antes de Menfis y Babilonia. Los Jeques y las tribus hablan de ella llenos de horror y repulsión. Dentro de la misma había templos y el más grande de todos estos era una caverna natural donde recorrían vientos desde regiones interiores, poseyendo altares bajos, sus techos estaban adornados por arte pictórico de una antigua r**a, siendo curiosas rayas onduladas hechas con pintura que estaba casi borrada; en dos de los altares había un laberinto de relieves curvilíneos bien trazados, mientras que el techo estaba bien labrado. Había en él un abismo remoto del cual brotaba viento una elaborada y pequeña puerta cincelada en la sólida roca, en ella había un túnel n***o de techo bajo y abovedado que se curvaba sobre un tramo descendente de toscas escalosas muy pequeñas, numerosas y empinadas. El estrecho pasadizo bajaba interminable como un pozo espantosamente fantasmal. Había giros y cambios de pendiente; un corredor largo bajo y horizontal donde se debe arrastrarse por el suelo rocoso ya que no hay en ellos altura suficiente para arrodillarse siquiera, y luego hay otra escalera empinada, se ven los más oscuros contornos del corredor y los estuches en ella eran visibles a causa de alguna desconocida fosforescencia no subterránea. Al final hay un templo o monumento de arte magnífico y exótico donde hay un mural con líneas y colores. Los estuches eran de madera y contienen los cuerpos momificados de criaturas grotescas y feas de los más caóticos sueños del hombre. Eran de naturaleza reptil con rasgos corporales que recordaban a los cocodrilos, otras a la foca, poseían el tamaño de un hombre bajo y sus extremidades estaban dotadas de zarpas parecidas a manos y los dedos humanos, sus cabezas eran extrañas tenían frentes enormes y protuberantes, poseían cuernos, carecían de nariz y la mandíbula de caimán. Estas criaturas existían cuando la ciudad sin nombre estaba con vida, estaban vestidos con tejidos costosos y lujosamente cargados de adornos de oro, joyas y metales brillantes y desconocidos. Sus ciudades eran prodigiosas y estaban provistas de jardines; siendo una poderosa Metrópoli costera que gobernó el mundo antes que África surgiera de las olas. Pasaron guerras y sobrevivieron al desierto excavando ciudades en la roca creando los pasadizos. Habitaron el valle hace unos diez millones de años, se asentaron como nómades durante la juventud de la tierra tallando en la roca vírgen en las cuales practicaban sus cultos. Tenían un alfabeto escrito superior a las posteriores Egipto y Caldea. Su r**a no moría por causas naturales, pero si por asesinato. En sus muros se retrataba un mundo oculto de luz eterna, lleno de ciudades gloriosas y de montes y valles etéreos. Tenían sacerdotes seres flacos de apariencia reptil quienes maldecían a los seres de la superficie. En una escena puede ser visto un hombre primitivo, el cual muere despedazado por la r**a reptil; al final del corredor aun viven los pesadillescos seres demonios semitransparentes distorsionados por el odio hacia la humanidad donde aguardan las órdenes de un ser innombrable cuyo poder excede a Nyarlathotep. “No está muerto lo que yace eternamente y con el paso de los evos, aún la muerte puede morir". Odonoju continuó husmeando ya que la mención de un ser innombrable le rasgaba el alma hasta lo más profundo, asociando este supuesto ser con aquel que obsesionó a su abuelo. Al fin llegó hasta una página que hablaba de una r**a llamada la Gran r**a, quienes conquistaron el secreto del tiempo y que entre los humanos a existido un culto de esta naturaleza destinado a facilitar el regreso de los espíritus procedentes de esta r**a. En otra parte se dictaba lo siguiente: “En cámaras más allá del tiempo y el espacio danzan al son de silbidos aflautados, allá donde danzan torpes los gigantescos y tenebrosos dioses". Miguel estaba perturbado por tanta información sin ningún orden específico, denotaba la idea central del caos, no existía bien o mal allí sólo el caos reinaba, y esta idea chocaba fuertemente con sus ideologías autoimplantadas por sus padres y a estos por sus padres y así extendiéndose en el tiempo. John caminó a su lado y sin decir palabra alguna lo alejó del libro indicándole que lo siga ya que adelante había más información quizas hasta más coherente de la que hallaría en esos escritos. Mientras que el necronomicón permaneció abierto sobre la mesa. Más adelante en el museo descansaba una mesa del siglo XVI, a su lado había una caja fuerte, John permitió que Miguel tomara asiento en el cómodo sofá n***o frente a la mesa, mientras que él abría la misma retirando un grueso informe que colocó con cuidado frente a su invitado. Mirando a su anfitrión éste le indicó que lo abriera y leyera con la mayor calma posible mientras John se dirigía a una esquina donde esperaba una máquina de cafés expresos, el archivo estaba titulado como: “La muestra". El joven dispuesto a comprender abrió el informe leyendo el primero de los artículos que dictaba lo siguiente. Cabot Museum El 11 de mayo de 1878, el capitán Charles Weatherbee del carguero Eridanus, zarpó de Wellington -Nueva Zelanda- rumbo a Valparaíso -Chile- avistó una isla volcánica la cual emergió del mar como un cono. En esta hallaron unas cavernas artificiales donde había una momia, un cilindro que contenía un rollo de membrana branquiazul, escrita en raros caracteres color grisáceo. En 1879 el Cabot Museum compró la momia, el cilindro y su contenido a la Orient Shipping Company. Un enviado del museo de nombre Pickman hacia la isla, descubrió que la misma había vuelto al fondo del mar llevándose con ella el secreto descrito por los marineros como una trampa inamovible. El artículo allí concluía, pero a éste le seguía una página que narraba la existencia de un Libro n***o, dentro del cual se narra la existencia de una r**a dentro de un país llamado MU y según tablillas escritas en lengua Naacal, floreció hace 200.000 años cuando Hyperborea rendía culto al dios amorfo Tsathoggua. El reino o provincia K'naa donde los primeros humanos hallaron ruinas monstruosas abandonadas siendo un lugar sagrado ya que en su centro de basalto se elevaba el monte Yaddith-Gho coronado por una fortaleza de piedras enormes más viejas que los humanos y edificados por razas Yuggoth que llegaron al planeta antes de la vida silvestre. Un apartado de la página dictaba: “r**a Yuggoth, extinguida hace varios evos, pero su dios infernal o demonio protector Ghatanothoa quien habita en las criptas del Yaddith-Gho, éste se oculto antes de la aparición de los humanos y por lo tanto ningún humano lo ha visto. Si no recibe sacrificio entonces saldrá de sus tinieblas. Si alguién lo ve entonces sufriría una parálisis y petrificación, es decir la víctima se vuelve piedra y cuero por fuera, pero su cerebro permanece vivo". La siguiente página continuaba con las narraciones. En N'naa se adoraba a la criatura sacrificando 12 guerreros y 12 doncellas ofrecidas al dios. Imash-Mo sumo sacerdote de K'naa. En el año de la luna roja (Von Juntz lo estima entre el siglo 173 y 148 A.C) cuando un humano lo desafió, su nombre era T'yog sumo sacerdote de Shub-Niggurath y guardián del templo de la Cabra de los mil hijos. T'yog, creyó que Shub-Niggurath, Nug, Yeb y Yig el dios serpiente lo ayudarían contra Ghatanothoa, y escribió su fórmula protectora sobre una tirca (según Von Juntz, epitelio interno del extinguido saurio Yakith) y lo guardó en un cilindro hueco de metal Lagh -desconocido hoy en la tierra- traído por los dioses arquetípicos. Imash-Mo le quitó este cilindro a T'yog sin que el último lo supiera cambiándolo por otro similar. Cuando T'yog subio al enfrentamiento de Ghatanothoa, el joven jamás volvió a ser visto. A partir de este punto Miguel, se enjugó el rostro con sus manos antes de continuar leyendo pues los nervios surcaban por todo su ser. El relato proseguía. La tierra de K'naa se perdió bajo las aguas, pero sus cultos continúan hasta nuestros días de forma oculta. Ghatanothoa, esta provisto de tentáculos, su forma asemeja a un pulpo, es amorfo, cubierto de escamas y rugoso, provocando náuseas y horror. Sus víctimas petrificadas conservan su frescor orgánico interno y sus cerebros palpitantes. “Cuando la prensa sensacionalista lanza algún infundio, el público está dispuesto a tragarse lo que sea, pero cuando se lleva a cabo una revelación sorprendente y fuera de lo común, la apartan con una sonrisa, como si fuese pura invención. Para bien de la salud mental de las personas, y tal vez sea mejor así". Ya que la momia al ser diseccionada conservaba su cerebro intacto y palpitante. John había regresado con un café para su invitado quien sólo bebió un sorbo antes de fijar su vista en un nombre o título quizas que enunciaba Wendigo. El informe resultaba más breve que el anterior y hacía referencia a una criatura que habitaba en los bosques canadienses, se describía que sus víctimas viajaban a gran velocidad arrastrados por ésta, la velocidad era tan extrema que los ojos les sangran y les arden los pies los cuales son quemados debido a la terrible fricción que provoca su tremenda velocidad. La criatura a veces da unos saltos enormes y cierne encima de la copa de los árboles arrastrando a sus víctimas con él, para dejarlos caer. Mas esto lo hace sólo por diversión ya que se alimenta de musgo. Algunas de sus víctimas son capaces de hablar por él, con una voz casi humana, ronca, lastimera. Una voz lastimera y ululante como el viento que sugería la presencia de un ser indómito y solitario, tosco y a la vez increíblemente poderoso. Según testimonios las víctimas gritan: “¡Ah! ¡Qué altura abrasadora! ¡Ah! ¡Mis pies de fuego! ¡Mis candentes pies de fuego!". Los “sobrevivientes" regresan con la piel fláccida y colgante como si hubieran sido sometidos a presiones y tensiones físicas; además de sus rostros destrozados y ardientes poseen un caminar alucinante al acercarse a todo aquel espectador que se encuentre cerca. Luego pierden el juicio, la memoria y el alma, y al cabo de unas semanas estos fallecen. Según se cree el Wendigo es algo aterrador que ha sobrevivido a la evolución de la humanidad, pero aún era monstruoso e inmaduro proveniente de edades en las que los poderes que atormentaban el universo aun no se habían dispersado. Miguel volvió a beber un poco de café el cual devolvió a su ser el juicio que se le escapaba con cada uno de esos informes y con cada figura, retrato o libro previamente visto dentro de ese descomunal museo de perdidas aberraciones y saberes inhumanos e inmundos. Él notó la ausencía de John, ni siquiera supo cuando se marchó de su lado, mas el museo ocupaba todo el tercer piso así que no era improbable que tal vez simplemente se había encaminado por allí. No dando más vueltas al asunto volvió la vista a los informes volteando la siguiente página, encontrándose con una descripción cuyo nombre dictaba Innsmouth. Al parecer eso allí resultaba ser un informe oficial de una entidad gubernamental, el FBI tal vez. El informe narraba una operación secreta llevada a cabo en 1927-28, durante el invierno. Según allí, se establecía la historia de Innsmouth la cual fue fundada en 1643 dentro de Massachusetts. El pueblo fue un pueblo importante antes de la guerra de 1812, pero luego fue quedando en decadencia. Los rumores situaban al habitante conocido como capitán Obed Marsh, como la persona de mayor estatus social quien fundó una refinería de oro bautizada Marsh Refining Company.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD