Me obligó a separarme de él para poder quitar la remera que llevaba puesta, dándome el tiempo necesario para reaccionar a lo que estaba sucediendo, pero no me importó, estaba muy lejos de dejar lo que estaba haciendo, seguro o no, lo quería y aunque me consciencia me gritaba a más no poder que no podía estar pasando aquello, no lo quise escuchar. -Sabes que si seguimos no habrá marcha atrás Daniel ¿no?- me dijo él contemplándome con sus ojos grises y fríos. Parecía contrariado, al igual que yo, pues nunca en toda mi vida, o mejor dicho existencia, me hubiese planteado llegar a tener algo con alguien como Alastair. Y menos aún con él, vale decir, pues aunque lo detestaba a más no poder, había algo en él que me hacía acercarme, quererle… e incluso desearle. Levanté nuevamente mis brazo

