No lo había visto venir, ni siquiera lo había imaginado. Cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, pero aunque lo era, no terminaría así. ¿Cómo había sido capaz de bajar la guardia cuando nunca lo había hecho? Aun así, a gran velocidad luego de tomar el dardo que le habían dado en el cuello a Daniel salí con solo los pantalones a acabar con la existencia de los tres vampiros que habían estado fuera y que recién en aquel momento los había percibido. Me habían agarrado con la guardia baja y aunque antes de acabar con sus existencias supe que en realidad aquello había sido dirigido a mí y no a Daniel no había nada que hacer. No sabía qué hacer y solo pude ver cómo gritaba, cómo se aferraba a su cuerpo, como si su cuerpo entero quemara y no pudiera pararlo. –¡Córrete! –me gritó Paris ent

