Capitulo III

911 Words
La repartición de regalos seguía, en eso aquella canción comenzó; aquel ritmo pegadizo hacía que mi cuerpo se moviera solo. Por lo que tome a Rodolfo y comenzamos a bailar al ritmo de Tambo-Tambo. Tú estás siempre en mi mente Pienso en tí amor a cada instante 🎶🎵 Jamás había estado tan feliz desde mi ruptura con Sergio; habían sido mucho años de pareja que terminaron un día que él llegó serio después de la muerte de su madre ¡Debemos terminar! —una frase que me marco para siempre de forma dolorosa. Le había dado 10 años de mí vida, 10 años, un tercio de mi vida para dejarme por aquella mujer que cuidaba a su madre, aunque jamás acepto tal relación, se la pasaba con ella donde quiera que fuese, todo el santo día, no salía a bares, solo iba a trabajar y a su casa, y esta mujer paso a vivir con él todo el santo día allí según como su asistente personal. Jamás me dijo el ¿Por qué de la ruptura? Pero estaba segura, fue por otra, aunque no había ni una sola prueba. Habían pasado casi 5 años de aquella ruptura, 5 años con aquella angustia pensando ¿En qué había fallado? ¿Que hice mal? Acaso fui mala pareja, el seguía su vida, simplemente no respondiendome mis dudas, solo trabajando en las inversiones, como sino les importará mi dolor. Sin darme la respuesta a mi inquietud ¿Por qué? El solo respondía mis dudas laborales, o financieras. Como quieres que tú qué te olvide, si estás tú. Siempre tú, tú tú, siempre en mi mente. Que voy a hacer no sé No encuentro nada, nada, nada La solución no se cómo encontrarla Y yo trato de olvidarte Yo quiero olvidarte Y yo no sé ¿Como te olvidó? 🎵🎶 Por lo que ahora luego de años de encierro, aislamiento, dedicada exclusivamente a trabajar nada más, sociabilizando lo menos posible, de insistir por una explicación, aquí estaba bailando con un reno para alegrar a los niños del hospital. Yo sujetaba la mano del reno, él me cintura mientras nos movíamos antes la rítmica «Siempre en mi mente» . Irónico esa canción coincidía con mi situación con Sergio, pero ahora su efecto hacia algo diferente, hacía que por momentos mi mente no pensará en él, sino disfrutar del momento. Al terminar de bailar y repartir los regalos, me despedí de los niños y del reno para ir a mi cita, quizás debía darle una oportunidad al amor, avanzar dejar atrás el recuerdo de Sergio. Al mirar mi celular tenía 200 llamadas perdidas del estudio de inversiónes de este al menos no fue Sergio, eso ya era un alivio, al parecer hoy era de esos días que se desaparecia de la paz de la tierra, en eso la app de citas tuvo una notificación «En 5 minutos» estoy allí Una app de cita ciegas donde ni siquiera el nombre era visible, por lo que estaba corriendo un riesgo terrible con aquella cita. La única razón por la que acepte era porque aquel hombre llevaba 5 años solo, dos personas tras una separación dolorosa quizás podíamos llegar a conectar. En eso aquel tipo con la botarga de reno entro al bar y miro a mi mesa quedandose estático quizás al verme sin la barba y el sombrero de navidad se sorprendio, pero entonces reaccione ¿Y si él era mi cita? No, eso ya era demasiada casualidad demasiada, entonces él se acercó sacando la cabeza de su botarga. ¡Claudia! ¿Tú eras Santa? —Al ver su rostro lleno de ojeras, su piel pálida, una faceta desconocida de él, con razón no estaba en el estudio. —¡Sergio! El me sonrió, yo le sonreí. Quizás el destino nos unió, el momento había llegado. Hablar del ¿Por qué? ¿Qué sucedió con nuestra relación? Entonces su mano se colocó en mi mejilla la mia en la de él. Y nos miramos por un largo rato, su mirada era muy diferente de la que conocía de aquel hombre serio que conocia, este era un completo loco un loco hermoso con un brillo intenso, un hombre vivo. —¡Claudia, aceptas ir conmigo a un lugar importante! Si no movemos podemos hacer algo especial. El Sergio que conocia, era diferente ante mi. Un loco con su mismo rostro, pero mucho más vivo del que conocía, como si él que vi hasta hace solo unos días, en su oficina solo fuera una máscara y este fuese el real, o una versión desconocida de él. Por lo allí íbamos ambos, Santa y su Reno hacia Flores para un destino casi olvidado un lugar que también necesitaba de la ayuda de voluntarios. La cooperativa hospitalaria, el hospital Israelita, el mounstroso castillo hospitalario abandonado del villa del parque. Un hospital que sobrevivia gracias a sus trabajadores, y tenía a pacientes geriátricos internados paciente que necesitaban de una alegría, más su trabajadores que sobrevivían con poco por salvar tal enorme lugar, antes de conducir un mensaje llegó, un mensaje de mis amigas " ¿Como te fue Claudia? Te pudiste olvidar del innombrable?" Por lo que solo respondi con una foto de ambos cabeza con cabeza consumidos por el espíritu navideño. Yendo a ser beneficencia. Por lo que ahora mientras viajaba, tenia que prepararme por la regañada más grande que me daría mi amiga por volver con mi ex. Continuara...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD