Conseguimos algo de comida de regreso al hotel y en cuanto llegamos nos sentamos todos juntos a comer. Después fui al baño a ducharme y casi había terminado cuando la puerta de la ducha se abrió detrás de mí y Zeke entró. —Estaba a punto de salir de la ducha —dije. —Bueno, puedes quedarte un poco más —dijo, girándome para enfrentarme a él. —¿De verdad? —pregunté. Y se inclinó y me besó antes de agarrar el jabón y terminar de lavarme. Le quité el jabón cuando terminó y empecé a frotarlo por todo su pecho, su espalda y bajando por su estómago hasta que llegué a su ya erecto m*****o. Lo escuché gemir y él inclinó su rostro hacia mi cuello antes de que lo enjuagara por completo y a la velocidad de la luz me agarró por la cintura y me empujó contra la pared de la ducha. Empezó a besarme

