Bellamy ni siquiera había soltado su polla de mí cuando sentí que volvía a ponerse dura. No estaba perdiendo el tiempo en absoluto. Y mientras Zeke se acercaba a mí con pantalones cortos, podía sentir su m*****o erecto presionando contra mi espalda. Zeke agarró mi barbilla entre su pulgar y dedo y me obligó a girar la cabeza para mirarlo. —¿Alguna vez has pensado en tenernos a ambos al mismo tiempo? —preguntó. —¿Qué piensas? —pregunté, mientras Bellamy volvía a penetrarme lentamente. —Bueno, supongo que conocemos la respuesta, hermano —Zeke dijo. —Siempre lo supimos —dijo Bellamy. Así que Zeke comenzó a besarme desde atrás y lentamente se quitó los pantalones cortos y me agarró alrededor del estómago para que me presionara contra mi espalda. Comencé a gemir en su boca y él empujaba mi

