Me senté ahí mirando fijamente a Walker, confundida. Este collar es único. Sé que nadie más ahí afuera tiene uno como este. —Tienes que estar equivocado. Este es único —dije. —Sí, eso es lo que me dijeron cuando pregunté por él en ese entonces. ¿Dónde lo conseguiste? —preguntó. —Mi mamá me lo dio antes de morir —dije. —Wow. Ella debió haberte amado mucho. Definitivamente más que a tus hermanas si eres tú quien lo lleva —dijo. —¿Qué demonios se supone que significa eso? —pregunté. —Solo es una observación —dijo. Entonces escuché la puerta al final de la habitación abrirse y pasos pesados bajando por el pasillo. Más de un conjunto de pasos. Tres guardias bajaron al calabozo y fueron directo a la celda de Walker y la abrieron. —¿Qué están haciendo? —pregunté. —Está bien, Rav

