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1204 Words
La vida de Diego e Isabel en San Rafael seguía su curso, con la prensa y la comunidad re copadas siguiendo su historia. Mientras encaraban la nueva movida, también se ponían a pensar en decisiones importantes sobre qué onda con el futuro de su relación. En una mañana con un sol radiante, Diego e Isabel decidieron pegarse una escapada de la atención pública y fueron a una cala escondida, en una parte más tranqui de la isla. Sentados en la playa, con las olas suaves arrimándose, charlaron de lo lindo sobre sus pensamientos más profundos. "Diego, la entrevista nos puso en el mapa, pero también nos trajo más desafíos. ¿Te cabe lo que se viene?" tiró Isabel, mirando al horizonte. Diego, con cara de pensador, le contestó: "No podemos manejar las reacciones de los demás, pero sí podemos manejar cómo afrontamos esto juntos. No quiero que nuestra onda se opaque por la sombra de la fama." Isabel asintió, pero se le notaba en la cara una mezcla de emoción y nervio. "Me preocupa cómo esto va a afectar nuestra rutina. ¿Seguiremos siendo los mismos o nos vamos a convertir en personajes de una historia?" Diego le agarró la mano con cuidado. "Ni en pedo dejaremos que pase eso. Vamos a seguir siendo nosotros, enfrentando cada día como venimos haciendo. Y si en algún momento sentimos que nos estamos desviando de nuestra posta, nos tenemos que recordar quiénes éramos antes de que todo el mundo se ponga a mirarnos." Con esa promesa, decidieron vivir el presente y encarar cualquier desafío que venga. Pero mientras trataban de mantener su relación lejos de los focos, apareció una sombra del pasado. Una tarde, caminando por el mercado, se cruzaron con Alejandra, una amiga antigua de Diego. Tenía una cara de sorpresa que después se le cambió por una sonrisa de compinche. "Diego, no puedo creer que finalmente hayas decidido plantarte frente a las expectativas. ¿Cómo estuvo esa movida?" Diego, medio desconfiado, decidió abrirse. "Fue complicado, Alejandra, pero estoy decidido a vivir mi vida a mi manera. Esto es lo que realmente quiero." Alejandra asintió, pero en sus ojos había una chispa de intriga. "Diego, siempre fuiste ambicioso. No me imagino que hayas dejado todo por una historia de verano." Isabel, sintiendo la tensión, metió bocado. "Nuestra historia va más allá, Alejandra. Se trata de amor, autenticidad y la elección de vivir la vida que queremos." Alejandra soltó una sonrisa enigmática antes de despedirse. "Diego, nos vemos pronto. Estoy ansiosa por saber cómo termina esta historia." Mientras Alejandra se iba, Diego e Isabel compartieron una mirada de preocupación. La sombra del pasado de Diego les estaba haciendo sombra, y las intenciones de Alejandra eran un misterio que solo el tiempo iba a develar. Esa noche, arrunchados en la playa bajo las estrellas, Diego le acarició el pelo a Isabel. "No tengo idea de qué esperar de Alejandra, pero sí sé que nuestro amor es posta. Juntos, vamos a encarar cualquier cosa que se nos ponga en el camino." Isabel apoyó la cabeza en el pecho de Diego, sintiendo el latido de su corazón. "Estamos en esto juntos, Diego. Y pase lo que pase, nuestro amor va a ser la luz que nos guíe en la oscuridad." Así, entre la luz y la sombra, Diego e Isabel seguían su viaje bajo el sol de San Rafael, enfrentándose a desafíos inesperados y descubriendo la fuerza de su amor en cada capítulo de su historia única. La isla, con su calor al mango, seguía siendo testigo de un romance que desafiaba las expectativas y crecía en la complejidad de la vida real. ¡Una historia que sigue dando que hablar, che! La isla de San Rafael, en la suya, parecía tranquila, pero la vuelta de Alejandra dejó a Diego e Isabel en alerta total. La incertidumbre flotaba en el aire mientras la pareja se plantaba frente a las consecuencias de su pasado, que pintaba para agitar el presente. Una matina, mientras laburábamos juntos en el morfi en la humilde cocina de la casa que compartíamos, Isabel tira el primer centro. "Diego, ¿qué onda con Alejandra? ¿Por qué volvió de golpe?" Diego, con un suspiro, intenta armar la respuesta. "Alejandra siempre fue ambiciosa. No puedo dejar de pensar que se manda algo con su vuelta. Pero, pase lo que pase, no vamos a dejar que joda con nuestra vida." Isabel, moviendo la cabeza, pero con ojos que transmiten un mix de preocupación y garra, manda: "Diego, quiero que estemos listos para cualquier cosa que venga. No quiero que la onda de nosotros se vea afectada por las movidas de los demás." Diego la envuelve con un abrazo fuerte. "Isabel, siempre vamos a estar juntos en esto. No importa lo que traiga Alejandra, nuestro amor es más fuerte." A medida que pasaba el día, la tensión seguía en el aire. Decidieron pasar la tarde en la playa, a ver si el mar y la brisa les tiraban buena onda. Pero ni ahí, los pensamientos no los dejaban en paz. Mientras caminaban por la costa, aparece Alejandra, con una sonrisa que te dice que está segura de todo. Se acerca como si estuviera en una movida bien planeada. "Diego, Isabel, qué sorpresa verlos acá", tira Alejandra con una mirada que revela más de lo que dice. "¿Cómo les fue desde que dejaron todo atrás?" Diego, aguantando los trapos, contesta: "Nuestra vida fue posta y llena de amor. No necesitamos nada más." Alejandra, sin cambiar la cara, sigue: "Diego, siempre fuiste un soñador, pero hay cosas que no podés dejar en el pasado. Tu legado, tus responsabilidades." Isabel, que siente que tiene que bancar a Diego, se mete en la charla. "Alejandra, nuestra vida es nuestra elección. No vamos a dejar que nadie nos diga cómo vivirla." La charla se pone más tensa, y Alejandra empieza a mostrar sus verdaderas intenciones. "Diego, te tengo una propuesta. Podés volver a tu antigua vida, recuperar todo lo que dejaste atrás, o te podés quedar acá, viviendo en esta fantasía que tenés." Diego, mirando a Isabel, responde con firmeza: "No cambio mi vida por una ilusión de estatus. Mi lugar está acá, con Isabel y la vida que elegimos juntos." La mirada desafiante de Alejandra deja claro que esto no iba a ser la última vez que se cruzaran. Se despide con una sonrisa sutil antes de desaparecer en el horizonte. Después de eso, Diego e Isabel se quedan en la playa, procesando el encuentro. "Diego, estoy re orgullosa de vos por elegir nuestra vida", dice Isabel, apoyándose en él. Diego la abraza con gratitud. "Isabel, siempre voy a elegir nuestra vida juntos. Nada puede cambiar eso." La pareja vuelve a casa, sabiendo que van a encarar más desafíos, pero decididos a cuidar la vida que armaron. La isla, testigo de sus luchas y triunfos, sigue siendo su refugio, un lugar donde el amor puede crecer hasta en las situaciones más complicadas. La historia de "Bajo el Sol de San Rafael" sigue para adelante, explorando la complejidad del amor en un mundo donde las sombras del pasado pueden tirarle con todo a la luz del presente. ¡Seguimos en la batalla, che!
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