Salí prácticamente huyendo de regreso a mi oficina, tropezando con la alfombra mientras me desplomaba en la silla. Mi cabeza no daba para más, repitiendo en bucle la voz del Beta Sawyer: "Liam le metió de todo al desayuno del Alfa... todo tipo de potenciadores masculinos imaginables." Así que Liam lo sabía. Claro que lo sabía. Me recosté en la silla como quien ya acepta su destino fúnebre. Muerte por vergüenza extrema: causa confirmada. Estuve en modo estatua como quince minutos hasta que alguien llamó a la puerta. Intenté recomponerme, acomodé la blusa y aclaré la garganta. "Adelante." Pensé que era Sawyer. O tal vez algún asistente con otro montón de informes. Pero no. Era Sebastian. Pasé de estar tranquila a estar tiesa en un segundo, con la cabeza h

