Punto de vista de Cecilia Un brillo rojo tenue bañaba el pasillo mientras avanzábamos hacia el despacho de la supuesta asesora espiritual. La iluminación era a propósito—lo justo para que sintieras un escalofrío, pero no tanto como para irte de cara contra el suelo. La voz de Alfa Sebastian cortó el ambiente tenso como cuchillo caliente en mantequilla. "Silencio," soltó seco, imposible decirle que no. El pasillo se estiraba frente a nosotros, decorado con cosas raras—cristales, cuentas colgando, y arte abstracto como sacado de una tienda new age cualquiera. Las sombras se movían raro con la luz rojiza, como si todo estuviera armado. Y ese olor... alguna clase de incienso, quizá sándalo o patchouli, pegajoso y penetrante. No olía a "espiritual", sino a alguien dánd

