Pov Giokook:
Mí cumpleaños número doce llegó, mamá está trabajando doble turno y casi no la veo.
Mí Noona se queda conmigo hasta en las noches, mis mejores amigos estuvieron en un campamento, pero volvieron para mí cumpleaños.
Lo bueno de todo esto es que crecí más, estoy más alto, ahora llegó hasta el hombro de mí Noona.
Estoy creciendo para ella.
Terminé de vestirme, acomode mí cabello y tome mí mochila.
Cómo cada año, aquí vamos de nuevo.
Un nuevo año de colegio, un nuevo y tedioso año de tener que compartir tiempo con personas que no quiero.
- ¡Feliz cumpleaños Kookie! - apenas llegué a la planta baja, mí Noona me envolvió en sus brazos, correspondí gustoso y sonreí.
- Gracias Noona. - dije con las mejillas ardiendo, nos separamos y besó mis dos mejillas.
- Ya eres todo un hombrecito. - dijo sonriendo y asenti.
- Soy un hombre, Noona. - abulte mis labios y ella rió suavemente.
- Todo un hombre. - dijo con una sonrisa enorme, tome su mano y la jale para salir de casa.
- Vamos, no quiero comer. - me sentía extraño, quería irme sin dar vueltas, Noona no me dará besos y quiero enserio que me bese.
Salimos de casa en silencio, ella cerró la puerta con seguro y comenzamos a caminar rumbo al colegio.
- En la tarde comeremos un pastel, será muy bonito. - ella sonreía y yo solo asenti.
Llegamos al colegio y solté su mano para salir corriendo directo a mis amigos.
- Kookie, felicidades. - dijeron al unísono y sonreí al ser envuelto por sus brazos.
- Gracias chicos. - susurre avergonzado, nos separamos y SyuMin me entregó una bolsa de color rojo, era un regalo.
- No era necesario, gracias Syu. - dije sonriendo y YoonAh lo empujó.
- Toma el mío, es mejor. - dijo con una sonrisa y me entregó una bolsa de color azul.
- Gracias Hyungs. - ambos sonrieron y YoonAh se acercó a mí oído.
- Debes leerlo sin que nadie lo sepa, no le digas a tu Noona ni a tu mamá. - se alejó y lo miré confundido.
- Es-esta bien. - dije sin entender y fuimos a nuestro curso.
Guarde sus regalos y me quedé con la curiosidad de saber que eran.
Más que nada el regalo de YoonAh.
(...)
Salimos de clases y nos separamos como siempre, ellos iban con su nana y yo iba con mí Noona.
- ¿Cómo te fue hoy? - preguntó con una sonrisa y suspiré, estaba triste.
Mamá no está conmigo, nunca puede estar, papá está en el cielo y jamás volvió por mí.
- No quiero hablar. - dije bajando la cabeza y suspiré.
Noona no me dará besos.
- Kookie estás raro, ¿Qué te pasa? ¿Alguien te hizo algo? - negué y solté su mano, camine más rápido hacia casa.
No quería fingir que estaba feliz, solo quiero llegar a casa y ver los regalos de mis Hyungs.
- ¡Giokook, espera! - gritó ella y sentí que tomó mí brazo, me detuve con la respiración agitada y la miré.
- ¿Qué? - dije molesto, ella se sorprendió y luego frunció su ceño.
- A mí no me hables así, estás a cargo mío y no puedes salir corriendo así, ¿Entiendes? - me regaño y baje la mirada al suelo.
Asentí y ella caminó conmigo de la mano, me estaba jalando con fuerza.
Estaba molesta, jamás me trató así.
Llegamos a casa y abrió la puerta, me ingresó primero y luego cerró la puerta de un portazo.
- No-noona. - susurre con miedo, se giró y se arrodilló frente a mí.
- No entiendo que pasa, ¿Qué es lo que te pone tan triste? - dijo acariciando mí rostro, la tenía tan cerca, ella estaba más bajita que yo.
Podía verla desde arriba, como siempre soñé, con una altura considerable, como su hombre.
- Noona... Te amo. - susurre y ella sonrió.
- También te amo Kookie, eres un chico muy bien portado, un angelito. - susurró y sentí mí corazón latir con fuerza.
Iba a explotar, era mucha emoción.
Mí Noona dijo que me ama, ¡Me ama!
Me incliné hacia ella y presioné mis labios contra los suyos.
La tome del cuello y me acerque más, cerré mis ojos dejándome llevar por sus suaves labios, por esa sensación tan hermosa.
El sonido del timbre hizo que me separara de ella, sonreí ampliamente y salí corriendo escaleras arriba.
Me encerré en mí cuarto, tire mí mochila en mí cama y di saltos de emoción.
Volví a besar a Noona, la bese más tiempo que la última vez.
Recordé los regalos de mis Hyungs y abrí la mochila, saque primero el regalo de SyuMin.
- ¿Cómo supo que quería este juego? - dije con emoción, era el vídeo juego que me faltaba, edición limitada.
Debo darle las gracias nuevamente a SyuMin.
Guarde su regalo y ahora abrí el de YoonAh, fruncí mí ceño al ver un libro.
- ¿Para qué quiero un libro? - dije frunciendo mí ceño y rompí el plástico que lo envolvía.
El libro tenía la tapa negra, sin ninguna frase.
Era extraño.
Lo abrí y vi unos dibujos extraños, eran como dos personitas pero no entendía bien.
Oí que alguien venía así que lo guarde bajo mí colchón y me quite la remera para fingir que me cambiaba.
- Gioko... - Noona se quedó callada al verme, sonreí ampliamente y la miré divertido.
- ¿Que pasa Noona? - dije antes de ponerme una remera limpia.
- Venía para avisarte que ya está tu pastel, vamos a comerlo con chocolatada. - dijo mirando hacia otro lado.
- Claro, vamos. - me quite mis zapatos para bajar solo en calcetines y camine hacia ella.
La notaba nerviosa, camine detrás suyo para ver su lindo caminar.
Era toda una princesa, mí princesa.
- Espero que no te moleste, traje a un invitado. - fruncí mí ceño y cuando un chico alto hizo acto de presencia en la sala, lo miré mal.
- Un placer, soy NamSun. - dijo extendiendo su mano hacia mí y mire mal a mí Noona.
- No tengo hambre, buenas noches. - dije molesto, di media vuelta y subí las escaleras.
Las lágrimas corrían por mis mejillas, me dolió verla con otro.
Ella es solo mía.
Es mí princesa.
Es mí futura esposa.
Es mí Noona.
Es mi todo.
Pero ella aún no lo sabía.