Ya en el cuarto de baño, me despojo de mi ropa y camino al cuarto de baño, abro la regadera e inmediatamente me adentro. El agua fría me quita toda tensión que recién Luther ocasiono en pleno desayuno, ni siquiera sé qué hora es, pero estoy quizás algo segura que más de las diez de la mañana. Siempre, que tengo alguna que otra reunión o encuentro con la familia de Luther esto ocurre. Su hermana me tiene tanto odio que siempre busca la manera de reprimirme, pero, aunque yo no esté de acuerdo en esta absurda guerra que ella creo conmigo, me disfruto hacerla cabrear. Al terminar mi baño, envuelvo mi cuerpo en la toalla y mi cabello con otra, al volver a mi habitación encuentro a Luther de brazos cruzados y sentado al borde de la cama, al mirarme un suspiro brota de sus labios y termina por

