Capítulo: 4

1083 Words
Ázim viene sonriendo de una manera insegura, como hace rato, le dirijo una mirada a Carla y ella me la devuelve, después ambas miramos a Ázim. Esta lo suficiente cerca de mi como para ver el poco parentesco que tiene con Carla, ella tiene pelo un poco más claro que el, los labios de el son más delgados que los de Carla y el rostro de Carla es mucho más alargado que el de el. Recuerdo haberlo visto un par de veces en casa de Carla cuando me abría la puerta o cuando comía en su casa, aunque de verdad ha cambiado demasiado, la última vez que lo vi probablemente el tenía doce años y se fue a un internado. Un recuerdo fugaz que tengo es cuando le pregunte a Carla como se llamaba su hermano, en ese entonces tenía cinco años. -Sólo dile Ja, hací le dicen mis padres- me dijo ella mientras remojaba una galleta en un vaso de leche, -¿Quieres ir a molestarlo?- me pregunto al cabo de unos segundos. Fue una idea a la cual no me pude resistir, pero con el paso de los días y el en el internado fue siendo un tema cada vez menos frecuente hasta que llego a la extinción total. De vez en cuando cuando su hermano mandaba una carta y yo estaba ahí cuando la recibía ella decía; -¡Mira el idiota de mi hermano mando una carta!- o algo por el estilo. Jamás me intereso demasiado saber que decian las cartas o que pensaba el de mi. Recuerdo que el antes tenía los ojos más claros y era lo único atractivo de él. Tenía las cejas tan anchas que casi no dejaban ver sus ojos, su rostro estaba prácticamente cubierto por el acné y sus dientes tenían siempre aparatos ortodoncistas. También recuerdo un día haber llegado a casa de Carla después de la escuela. Ambas íbamos riendo, empujándonos y hablando, pero en cuanto entramos a su casa un silencio nos inundo por completo. Jamás había visto a su hermano sonreír y mucho menos llorar. Más sin embargo ahí estaba, sentado al lado de su madre con el brazo de esta sobré sus hombros. Ese día un compañero de el había golpeado a una niña del colegio que a el le gustaba. A pesar de tener el pronóstico en contra el la defendió a pesar de haber terminado con ambos ojos morados y la boca inchada. Después de esto el le dijo a ella lo que sentía y ella lo había rechazado. Recuerdo que ambas nos sentamos en el sofá, ella al lado de su madre y yo al lado de él. No hablamos, ni siquiera nos miramos; sólo tome su mano y el me dio un ligero apretón. Sigo sin saber por que lo hice o por que el me apretó la mano de esa manera tan cariñosa. Ahora lo tengo en frente a mi después de años de no saber su nombre o de sí quiera haberle dirigido la palabra, -¿Ocurre algo?- me pregunta el, tanto Carla como yo lo vemos con intriga y el parece notarlo -Es que te vi con un semblante pálido cuando pasaste enfrente mío- -No, no ocurre nada- le digo en un tono que suena más cortante de lo que pretendía -Aparte ¿No dejaste a alguien sola para venir?- le pregunto y una punzada aparece mágicamente en mi estómago, no pueden ser celos. ¿O sí? Lo dudo, apenas si lo conozco, pero la punzada sigue ahí, -¿Te refieres a Paula?- me pregunta el con una sonrisa de burla en su rostro, alzo un poco las cejas y asiento, -¿Esa era Paula?- pregunta Carla en un tono tanto incrédulo como de cierta manera feliz, -Déjame explicarte Dev, conozco a Paula desde la infancia, de hecho éramos muy buenos amigos- el me lo explica en un tono tan calmado como sí pensará que estoy celosa, pero no. No puedo estar celosa de dos tipas a la vez, no quiero ser Nubia y no quiero ser Paula o quizás pero no. -Estabas mejor en el internado- dice Carla en un tono serio. Se lo que hace, lo hace siempre que esta preocupada, lanza uno de sus malos chistes para fingir una sonrisa, sólo que se le olvidó esto último. -Me harte, voy a entrar- dice ella y su tono de voz es tan serio que resulta impropio de ella. -No, aguarda- digo pero una pequeña rusa se escapa de mis labios, -Carla, ¿Qué vas a hacer?- pregunta Ázim pero Carla parece no importarle o simplemente no lo escucho, ya que no espera más y entra al baño de hombres. En cuanto ella entra demasiados silbidos y gritos empiezan, los chicos que están adentro empiezan a reprenderla gritándole que era el baño de hombres, (Como si ella no lo supiera), no pasa ni un minuto cuando todos los chicos empiezan a salir, pero no veo ni a Carla ni a Joseph salir de ahí. Después que los cuatro salimos del baño ninguno se volvió a dirigir la palabra hasta después de un muy largo rato. Joseph y Carla estuvieron todo el día abrazados y pude ver que Ázim no se sentía muy cómodo con ese tema. En la última hora me toco con Ázim en laboratorio donde me contó que al ser el internado en el extranjero debe repetir el último año aquí. Después me comento que no me recordaba de pequeña hasta le dije que era la pequeña que siempre lo molestaba con su hermana, entonces me recordó y ambos empezamos a reír. En cuanto dan el timbre de la salida ambos nos ponemos de pie y salimos por la puerta. El va platicándome algo con respecto a su ex internado en donde sólo había hombres y para el fue algo incómodo debido a que algunos bateaban con la zurda. Entonces unos ojos azules frente a mi vuelven a captar mi atención. Ya no sale sangre de sus heridas pero de igual manera sigue con marcas de la pelea. Es ahí donde me doy cuenta que se dirige a nosotros dos, esta vez tiene su mirada fija sobre mi y siento como mis rodillas empiezan a temblar. No por la emoción, por fin lo entiendo, en este momento el miedo que le tenía ha logrado renacer del rincón tan oscuro donde lo tenía y ahora lo tengo enfrente mío. -Los nuevos aquí no salen ilesos el primer día- dice John, paseó rápido mi mirada y veo que Ázim está en frente mío interponiéndose entre John y yo. -Quiero hablar contigo- le digo en un tono de voz seguro interponiendome entre ambos.
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