John trata de fulminarme con la mirada y asiente con la cabeza con aire desesperado, como si quisiera acabar rápido con este momento; paso saliva con dificultad sabiendo que ha llegado por fin el maldito enfrentamiento que tanto había estado esperando, pero no quiero estar en público, no quiero que los que están mirando sigan mirando.
-¿Qué quieres?- me pregunta el sin moverse de lugar, la verdad me hubiera gustado no tener que tener una escena de ex novios en frente de Ázim, pero por lo visto a él no le importa ni en lo más mínimo. Tanto él como yo sabemos de qué vamos a hablar- Si quieres hablar del año pasado fue una mierda tener algo, lo sé pero no puedo cambiar el pasado. Por qué créeme que si tuviera la oportunidad no dudaría en hacerlo- me dice él en un tono tan seco que duele. De verdad duele como si fuera un gancho directo al estomago, pero no me debilita o me hace querer llorar, simplemente me hace enfurecer. Enderezo mi espalda lista para ser yo quien lance el siguiente golpe.
-Aquí mismo se acaban tus intentos de despreciarme, ¿Logras entenderlo?- le digo en un grito, el me mira con los ojos exageradamente abiertos y veo de reojo como Ázim se coloca a mi lado, - ¿Enserio quieres que esto vuelva a ocurrir, no basto con la primera vez que cortamos? Mejor dicho ¿No te basto con insultarme aquella vez?-
-No cortamos, es muy diferente que te haya cortado- me dice él en su tono molesto que tanto conozco, no me imagino lo incomodo que debe estar Ázim en este momento, pero sé que lo está por el simple hecho de su postura rígida -Debes aprender a aceptar la realidad, ¡Debes dejar de vivir en tu maldito mundo que nadie más que tu sabe que existe!-
-¡Y tú debes aprender que no soy tu juguete! ¡Que no voy a estar ahí siempre rogándote!- le grito ya molesta, realmente molesta.
-¿Y quien dice que no lo eres? ¿Quién dice que no vas a estar ahí?- me dice él en tono de burla, pero sé que sigue molesto por su ceño fruncido.
-¡Yo lo digo! Estoy harta que me trates así, desde la primera vez que rompimos…- empiezo a decir,
-¡No me importa un carajo haber roto tu corazón Devonne! ¡A nadie le importa!- me grita el interrumpiéndome perdiendo la poca cordura que parecía tener, da media vuelta listo para irse, pero sé que tengo que decirle todo esto tarde o temprano y ya he empezado.
-¿Por qué? ¿Por qué tu ego creció con eso? ¡No eres más que un chico egocéntrico y mal criado John Darent!- grito sintiéndome un poco libre al soltar las palabras. El se da media vuelta y empieza a caminar con paso intimidante hacía mi, con su ceño fruncido. Apostaría lo que fuera a que lo que más lo hizo enfurecer fue su estúpido primer apellido. Mi corazón empieza a latir mucho más rápido y tengo que obligarme a mi misma a seguir ahí, no correr o llorar, si no seguir ahí con mi pose segura aunque por dentro todo mi cuerpo esta gritándome que huya.- ¡Eres igual que tu padre!- le grito cuando está a unos pasos de mi, pero conforme más se acerca más débil me siento.
-¿Por qué no me gritas ahora?- dice el posicionándose delante de mí, se cruza de brazos y se inclina un poco para verme directamente a los ojos. -¿Por qué no me dices en que me parezco a ese idiota?-
-¿Enserio tengo que hacerlo? Digo por que realmente estas muy cerca y lo sabes perfectamente- digo y el parece molestarse más con mi comentario.
-No lo sé, ¿por que a ti te encanta ser el centro de atención?- me dice él y ahora realmente me siento indignada, -Por que te encanta hacer el papel de la novia lastimada, te encanta hacer el papel de la víctima-
-¿A mí?, ¿Hablas en serio?- pregunto alzando un poco mi tono de voz, el no parece intimidarse como es costumbre, pero sí parece sorprenderse -¡Perdona! Pero yo no fui ahí con el chisme que cortaste conmigo ¡Por que te acostabas con el entrenador!-
-¿Por qué te duele si no es verdad?- me pregunta el, tengo que aguantar el enorme impulso de plantarle una bofetada justo ahí, -¿Por qué finges ser un ángel caído del cielo cuando de verdad eres igual que todas las chicas y nada te diferencia de ellas?-
-¿No me diferencio? ¿Acaso finjo?, ¡Por que eras, eres y serás siempre un idiota!, me dolió lo que hiciste. ¡Me humillaste frente a todos!, me degradaste, hiciste que todos pesaran que era una zorra mientras que tú reías. Todo iba bien hasta que empezaste con el alcohol, las fiestas ¡Y estar con una chica diferente todos los días aunque fuéramos novios! ¡No te importaba si te veía o no!- él se queda serio mirándome sin mover un solo músculo esperando a que continúe y así lo hago,
-Empezamos una “Relación” duramos ¡Dos malditos años juntos! Decías que me querías cuando sabías que era una mentira. Lo repetías cuando te dabas cuenta que estaba molesta. Todos los días me hacías suspirar, iba a diario a tus entrenamientos y partidos aunque odiara estar allí sola, ¡Pero iba solo por ti!, por que tú me lo pedías. Los últimos cinco meses fueron una tortura, me dejabas de lado, no me hablabas en días, ¡Ni siquiera una llamada! No te importaba, era un estorbo en tu vida ¡Tenía que soportar que te besuquearas con cualquiera frente a mi por miedo a decir algo!- estoy llorando, realmente lo hago, siento como las lágrimas caen por mis mejillas y el enorme nudo en mi garganta va creciendo con cada palabra -¡Tu decías que me querías y hacías eso a los cinco segundos! ¡Eres un imbécil! Y todavía fuiste a esparcir ese rumor después que me dijiste que no era suficiente para ti, que me dejaste en el campo llorando y dijiste que yo era la idiota. ¡Que necesitaba ir al psicólogo! ¡Llore meses! Fingía estar feliz cuando te veía- digo sintiendo como mi labio tiembla, por un momento veo como la mirada de John se suaviza como si fuera a ceder y abrasarme o si quiera tratar de consolarme, pero se queda ahí, con una pose seria y el ceño fruncido. Aumentando mí deseo de gritarle, de seguir diciéndole todo y sacarme el resentimiento que me ha seguido todos estos años,
-¿Qué esperabas que hiciera?- me pregunta el pasando su lengua por su labio superior, -¡Te enamoraste demasiado rápido! De seguro querías formar ya una familia, ¿Qué carajos no entiendes? Fui la persona más inmadura- me dice él, -O eso creí, pero al parecer tú fuiste la infantil al pensar que realmente sentía algo por ti, me aburrí ¿Entiendes? Me aburrí que jamás dijeras que no te gustaba de mí. Me aburrí de no poder cambiar algo por ti, ¡Quizás no quise terminar contigo! Pero tenía miedo- dice esto gritando,
-¿Y la segunda vez?, hice una lista y no cambiaste nada, ¡Absolutamente nada! ¿De qué sirvió? Me seguiste tratando como una mierda, solo basto con hacer algo que te disgusto para que volvieras a terminar conmigo- frunzo el ceño esperando alguna respuesta o algo, el pasa sus manos por su rostro en signo de frustración,
-¡No soy un títere! Trate de cambiar, pero siempre había algo más, ¡Terminaste diciendo que me odiabas por ser yo! ¡No puedo renacer solo para satisfacer tus deseos egoístas y tus caprichos como estás acostumbrada!- Se que no falta mucho para que uno de los dos se rinda y se largue. Esta vez no seré yo.
-¡Tú me lo pediste! Si jamás hubieras tenido esa estúpida idea jamás habría empezado con esa lista, ¡Te odio!, ¿Sabes por qué? Todo se resume en que eres un maldito bipolar voluble que jamás está feliz conmigo-
-Quizás ninguno de los dos pueda ser feliz si estamos juntos- me dice él y acto seguido se va, pasando a mi lado sin voltear atrás.
-¡John!- grito su nombre pero no voltea, -¡John!- vuelvo a gritar pero nada. Siento como mis rodillas tiemblan y estoy a punto de tirarme en el suelo a llorar, cuando ciento como los brazos de Ázim me sostienen impidiendo que caiga al suelo. Mis rodillas no me logran sostener y Ázim soporta todo mi peso, me voltea y mi rostro queda recargado a su pecho mientras las lágrimas recorren por completo mi rostro,
-Oye, tranquila- me dice él con su barbilla sobre mi cabeza, apretándome más contra él, -Esta vez es mi turno de consolarte ¿Eh?- lo rodeo con mis brazos y hundo más mi cara en su pecho. Me siento molesta, triste, deprimida, ¿Esto es el amor? Por que si es así es una mierda.
Empieza a caminar pero no me aparta, si no que camina conmigo abrazándome,
-¿Así que fuiste novia de John? Dos veces- dice el, asiento ligeramente con la cabeza, sintiendo como el pasa sus manos por mi pelo tratando de impedir que siga llorando, dándome consuelo, -En mi opinión por lo que dices es un idiota- dice el sacándome una pequeña risa a lo que el sonríe, -¿Tan difícil te es sonreír? Por que realmente tu sonrisa es muy linda- me dice el ciento que me sonrojo pero ya no sonrío, de verdad me es difícil después de lo que acaba de suceder.
Al cabo de un rato me separo de él y ambos caminamos por los pasillos creo que sin una dirección fija, el tiene su brazo rodeándome y sobre mi hombro, yo tengo un poco recargada me cabeza a él y en momentos una lágrima sale de mis ojos como si avisará que las demás vienen en camino, pero jamás llegan. Seguimos caminando y en definitiva, las lágrimas llegan aún más cuando veo a John abrazando a Nubia, y ella pasando sus manos por el pelo de él. Dirige una mirada a nosotros y se aparta de ella alejándose también de nosotros.
Siento como Ázim vuelve a tomarme con fuerzas como si supiera el momento exacto en el que mis rodillas pierden su fuerza y empiezan a temblar, o que supiera el tiempo exacto en el que voy a romper en llanto.
Miro la escena, John alejándose y Nubia no lo sigue, se queda plantada ahí y se gira. Por un momento nuestras miradas se cruzan pero la de ella no parece reflejar ningún sentimiento, como si le diera igual que John estuviera ahí o se acabará de ir. La misma que él tenía cuando terminamos.
Cuando termino conmigo.