Capitulo 2 - Semana 2

2403 Words
Tenía una lucha con aquel casillero, de alguna manera tenía la llave pero no podía abrirlo.La giraba hacia atrás y no cedía ni un milímetro de su lugar. Frustrada, porque tenía el libro de la próxima clase en el, me dirigí a la biblioteca.Busque por debajo del mostrador y no veo nada que me pudiese ayudar.Cuando en un rincón, cubierto por algunas tela arañas, aparecía un destornillador paleta.Lo tome como si fuera un trofeo, valioso en mis manos, nos dirigimos con Paleta al casillero.Si, le había puesto nombre al destornillador, ya éramos uno solo.Empecé a hacer palanca, pero el maldito no se movió ni un poco.Resople golpeándolo, lo mire enojada y cansada.Me apoye en el pensativa,otra vez, tome la herramienta de dudosa procedencia y volví a hacer fuerza. —¿Rompiendo una propiedad de la universidad?—se acercó a mi, curioso. —Quiero sacar mis libros ¡No puedo! — ¿Es necesario apuñalarlo?—tomo mi destornillador, me quedé congelada ante el contacto. —Si..—titubeo. — Déjame intentarlo. Comenzó a observar con cuidado el cuadrado oxidado, giro la llave, viendo de costado dónde está la cerradura.De pronto , estaba abierto. —¡No puedo creerlo! —De nada.—Se acercó hacia su casillero, entrando y sacando libros. —Tengo curiosidad,¿Porque tienes ese casillero?. —Respondere eso, si me dices el porque de tu nombre. Se alejó dejándome las palabras a punto de salir, picando mi lengua. Luego de haber tenido un encuentro frente a frente con aquel casillero.Me había levantado algo somnolienta y entre directamente a la ducha.Aquella mañana estaba particularmente un poco fresca,por lo cual había decidido abrigarme con algún suéter y un jeans. Me crucé de mi casa, a la casa de mis padres cómo hacía cada día,para ir a desayunar con ellos;No solo era por el simple hecho de ahorrar un poco en comida,sino que además amo estar con ellos.Son unos padres sumamente comprensivos y amorosos,algo que me había dado cuenta cuando había crecido. yo me encontraba caminando,yendo al trabajo.Podía divisar las hojas de los árboles,cayendo en forma de lluvia sobre mi pelo.Algunas se han quedado enredadas en el, porque siempre tengo una lucha con el peine.Pero aquello no quito ni borró mi sonrisa del rostro,en parte me sentía feliz: amaba mi trabajo y también amaba ir a estudiar la universidad.Esperaba en algún momento poderme recibir y dar frutos a todo aquel esfuerzo que estaba haciendo. Lo que más amaba haber encontrado,fue a mi amiga Dehy, qué siempre estaba allí para sacarme alguna sonrisa.Ademas de quitarme alguna lágrima que pudiera caer en mi mejilla. Siempre nos acompañamos la una ala otra.En este momento,ella tenía algunos problemas con su pareja.Por lo cual yo estaba muy pendiente de ella, de que no saliera lastimada. Aunque era una persona muy fuerte la cual eso no la iba a derrumbar. Eran las nueve de la mañana, yo trabajaba hasta las 12. Cuando cursaba de mañana , mi horario rotaba a la tarde.Era el trabajo más flexible, además Claudia la jefa de biblioteca de muy amable y comprensible. Tome aquella hoja algo confusa, sentía que leer aquel libro que nos habían recomendado, me confundía aún más.Sentia más preguntas a medida que iba leyendo.Bufe molesta, mire la pila de libros que tenía a mi lado. —¿Otra vez problemas con filosofía?— Dehy, se acercó a mi ojeando aquellos libros. — Rusell y yo no nos entendemos. —Invitalo a unos te, por ahí entre galletas y una infusión caliente. —Seria ideal si no estuviera muerto hace siglos. —¿Esta muerto?.—Me miro dudosa. —Se nota que eres de ingeniería.—Comente divertida. —Parecia el apellido de un estudiante.—Se encojio de hombros. —Ya no tengo paciencia, para entender a gente ajena.—Cerre mi cuaderno.—Demasiado tengo con mi escasa inteligente. —Me iré a cursar. La salude con la mano, resolple una vez mas mientras volvía a leer aquello. —Me das miedo que hables sola.—Felipe me miro algo aterrado, yo estaba moviendo mis manos de un lado al otro. —Mira, no entiendo su ideología, tampoco en que momento de la vida se aplica.—Le di el cuaderno. —Ven.—Lo seguí algo dudosa y desconfiada. —¿Quieres secuestrarme y vender mis órganos? —No creo que paguen mucho por alguien que mide menos de un metro y medio.—me contestó sin un apice de duda en su voz masculina. —Oye. —En fin.—Nos acercamos a su casillero, saco un cuaderno y luego lo cerro.—Ten. —¿Esto? —Explica mejor las teorías de cada ilustre. —¿Porque tienes esto?¿Le vendes las tareas a los niños? —Soy profesor.—Se giro , alejándose de mi. Mi boca se transformó en una perfecta O.Con razón aveces tenía razón, bueno en la mayoría de lo que me decía. Al día siguiente,había llegado recién de cursar,deje mi mochila sobre uno de los percheros de la biblioteca.Mire perezosa, que Dehy ya habia llegado y estaba con la limpieza.Me acerque al mostrador, comencé a bostezar.Extrañaba tanto mis siestas reparadoras, pero tocaba trabajar. Tome mi celular algo aburrida, aquel día no eran mucho los estudiantes que se acercaron a preguntar, alguna duda.Mas bien, me sentí de decoración en el mostrador.Mire confundida mi f*******:, tenía sugerencia de una solicitud. Felipe Maldonado. Entre curiosa a su perfil, al parecer estaba soltero.Tambien le gustaba viajar de un lado al otro,Tenía fotos de varios sitios visitados.Habia una foto de la Patagonia Argentina, en la descripción decía , cajón azul.Me quedé tan maravillada, que sin querer presione , me gusta. Lo peor no fue dejar evidencia que lo estaba stalkeando, a una foto de hace tres años. Lo peor fue escuchar su voz. —¿Estás espiando mi perfil?.—Del susto tire hacia atrás el celular, por suerte ví por el rabillo del ojo , había quedado sobre el asiento de mi silla. —¿Que? , No.Solo buscaba algúna frase. —¿Porque no entras en algún página? —Pues.—tartamudeo—Es que como eres profesor, quería ver tus opiniones y gustos. —¿Porque te interesa mis opiniones y gustos?— entrecerró los ojos —¿Para una tarea?.—Me sentí pequeña ante su mirada. —Bueno, niña espía de perfiles.Tengo que elegir un libro. —Adelante. Cuando se alejo, tome nuevamente mi celular.Busque su perfil, pero en vez de quitar el me gusta, le di a otra foto. Los bibliotecarios, como la mayoría de trabajadores que tienen que tratar con todo tipo de personas, han visto de todo: desde peleas por ser el primero en leer el diario hasta envoltorios de preservativos reutilizados como puntos de libros, pasando por parejas de adolescentes desatadas en busca de la intimidad que no tienen en casa de los padres y escritores autoeditados que se enfadan porque no encuentran su última gran novela entre las estanterías. Ahora bien, a pesar de que los bibliotecarios tienen motivos de sobra para guardar mal recuerdo de la multitud de anécdotas y peripecias de este tipo que han vivido, la mayoría las explican con deleite y entre risas. Todo tipo de puntos de libro Los bibliotecarios constatan que hay muchos objetos susceptibles de convertirse en puntos de libro. Además de envoltorios de preservativos, se han llegado a encontrar fotografías de la boda y de la mili, tickets de las ferias, quinielas y billetes de lotería, facturas, recordatorios de difuntos, cheques y dinero o, incluso, citaciones judiciales. “Un día nos encontramos una foto de una usuaria que venía muy a menudo en la que se la veía sin mucha ropa y en una posición sexy. El problema vino cuando se la tuvimos que devolver. Pasamos mucha vergüenza, más nosotros que ella”, En la Biblioteca Ramon Bordas i Estragués (Castelló d'Empúries) se encontraron un escrito todavía más “comprometido”. Un hombre “muy conocido” del municipio se dejó una misiva que era para su amante. Todo el pueblo hablaba de las relaciones extramatrimoniales del señor, y la mayoría de vecinos, tal como hicieron los bibliotecarios, habrían atado cabos. “Castelló es muy pequeño”, recuerda la directora, Roser Julià. A pesar de que para evitar ajetreo destruyeron la carta, la historia se acabó haciendo pública. El hombre ya está muerto, pero en el pueblo todavía es un tema jugoso y delicado que está lejos de prescribir. La intimidad de los baños Los rincones menos concurridos de las bibliotecas no solo son los más buscados para leer o estudiar tranquilo, sino también para, en el mejor de los casos, hacer manitas. “Los jóvenes son los que tienen menos vergüenza, a veces he tenido que avisar de que se hacían morreos muy subidos de tono” De hecho, si la cosa se anima, uno de sus espacios predilectos son los baños.Por eso tengo que estar custodiando que no entren de a dos al baño Yo me lo he encontrado bastantes veces. Recuerdo que un día una señora se quejó de que oía ruidos como de un vídeo pornográfico. —Dehy, ¿te acuerdas cuando aquella señora se quejo de ruidos raros? —Si, entré en el baño y, al ver los cuatro pies por debajo de la puerta, ya me imaginé el resto. ¿Qué tengo que hacer cuando pasa esto, interrumpirlos? —Los aviso después, pero a menudo vuelven a venir. —Me encoji de hombros. —Lo peor es que es una biblioteca universitaria. Ademas eh encontrado más de una vez a señores que utilizan los ordenadores de la biblioteca para mirar películas pornográficas. “Un día que volvía de comer me encontré a un grupo de chavales en la calle que estaban pegados a los ventanales de la biblioteca, fui a mirar y resulta que un hombre estaba mirando porno y desde fuera se podía ver”. Por otro lado, en las bibliotecas de instituto, las situaciones más complicadas de lidiar varían un poco. La bibliotecaria Marta Cava asegura que, a pesar de que sí hay adolescentes que van a ligar, no ha tenido que echar nunca a nadie por este motivo, y apunta que hay otros tipos de incidentes más recurrentes, como los desayunos y las meriendas. “Tengo un sexto sentido, el de saber si alguien está comiendo; a veces no sé ni quién es ni dónde es, pero sé que alguien está comiendo”, dice Cava. También se ha encontrado, como el resto de bibliotecarios, con que algunos padres le dejan a los hijos como si se tratara de una guardería. “Un día, ya era la hora de cerrar y nadie venía a buscar a unos niños pequeños. Tuvimos que llamar a la policía y cuando el padre llegó nos dijo que pensaba que podía dejarnos a nosotros. Adivinanzas para encontrar el libro Con el tiempo, los bibliotecarios desarrollamos la habilidad de adivinar qué libro quieren los usuarios aunque les den informaciones muy inconcretas o se inventen el nombre del autor o el título, como Quim Follet, Stephen Hawking, Choque de reyes, Al general no lo quieren o La hija del taxista,en vez de Ken Follet, Stephen King, Juego de tronos, El coronel no tiene quien le escriba y El hijo del chófer. A menudo me piden un libro por el color de las letras del título o por el género, por ejemplo, o más de una vez me han pedido un libro para leer, así en general, y resulta que quieren una novela. Hay gente que se piensa que somos como Google, pero todavía no hemos llegado a este punto, a pesar de que a veces, por muy imposible que parezca, acertamos el libro o película al que se refieren. Ese día aquel muchacho de aire amargado, no se había aparecido.Mi teléfono me distrae de mis pensamientos, al mirarlo una nueva notificación en mi teléfono. Felipe Maldonado, te envío una solicitud de amistad. Al día siguiente luego de haber evitado el papelón,no sabiendo si responder la solicitud de amistad de Felipe.Había dormido la mayor parte del tiempo y estudiado en mi tiempo libre. Suspiré algo cansada, hoy era de esos días, se acercaban los exámenes parciales.Todos corrían a último momento, para adquirir el mismo libro, puse los ojos en blanco al atender a una nueva persona que pedia el mismo libro, agotado. —¿Porque no me has aceptado?.—Felipe me miraba con una ceja levantada.—Pense que de esa manera observas también mis fotos anteriores. —¿Enserio me estás reprochando eso? —Por lo general el serio soy yo,¿Porque tienes esa cara? —Porque la gente se olvidó a último momento de retira los libros, sienpre pasa y la culpable soy yo. —Me sosprende que eso te afecte. —¿Porque?.—Acomode unos libros a mi lado, y lo mire. —Porque siempre eres excesivamente alegre.—Comento, sin verme a la cara —¿Eso es una especie de halago? —Tomarlo como quieras. —Gracias, pero no estoy así por la gente, la verdad me resbala. —¿Entonces? —Me paso exactamente lo mismo que todos, no busque el libro para el parcial.—Puse mi rostro entre mis brazos , lloriqueando. —¿Es enserio? No podía parar de suspirar, estaba de un humor, terrible.Por lo menos no había ido nadie, era un día en el cual estaba también sola. En el examen parcial, me había ido terrible.Al menos tenía recuperación, y si ahora estaba lleno de esos libros que me había olvidado. Luego de suspirar por vigesima vez, un sonido de mi celular me saco de mis pensamientos. (Mensaje de Felipe: Para ese parcial que me mencionaste te sugiero el siguiente libro ... ) ( Mensaje de Tilde: Gracias , me has salvado la vida, pensare seriamente en aceptarte.) (Mensaje de Felipe: Espera,¿Aún no me has aceptado? D: ) (Mensaje de Tilde: ¿Eso te molesta? e.e ) (Mensaje de Felipe: ¿Porque debería?, Se que puedo encontrarte siempre en la biblioteca) ( Mensaje de Tilde: me siento una esclava del lugar) ( Mensaje de Felipe: Si lo fueras no te pagarían) ( Mensaje de Tilde: Con lo que me pagan, lo soy :( ) Me rei, antes de bloquear nuevamente el celular, lo acepto.
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