Capitulo 1- Semana 1
Capitulo 1
Miraba con curiosidad, el casillero de al lado: de color gris oscuro.Me preguntaba ¿porque motivo nunca ví a nadie abriéndolo o viceversa?
No sabía si mi curiosidad provenía de la falta de dormir, o si estaba post- Historia,era de las peores que había me aburría de sobre manera.Estudiaba literatura, pero con ese profesor ya se imaginarán.No podía parar de bostezar en ningún momento , al menos me entretenía contemplando al guapo compañero que tenía en la clase.
Luego de recordar aquel momento.Mire curiosa: el metal desgastado, la manija estaba oxidada, perdiendo en algunas esquinas su color,el número 13 predominaba en una esquina.Brillante y desgastado con el paso del tiempo, de mediano tamaño, podías verlo con facilidad a pesar de la distancia.
Me animé a acercarme a la caja cuadrada grisácea.No eran muchos, pocos teníamos el privilegio de tener uno de estos.Estábamos en Argentina, ya era un milagro que en una universidad encuentres uno solo.Yo tenía mi llave de tamaño pequeño,debido a que trabajaba en biblioteca hace bastantes meses.Cuando estubo vacante , fui corriendo a reclamarlo.Acerqué mi mano y pase con suavidad las yemas de mis dedos,sintiendo el áspero tacto debajo de mi piel blanca.Estaba tan concentrada en mi amena curiosidad que casi me hago encima, al escuchar aquella voz:
—¿Se puede saber porque estás manoseando mi casillero? —me gire absorta,contemplando al sujeto de brazos cruzados.
—Solo-tartamudeo—echaba un vistazo.
—Entonces, ¿Debo considerar normal que una desconocida este tocando mi espacio?—se cruzo de brazos,con una ceja levantada.
—¿Acaso tengo aspecto de ladrona?—coloque mis manos a mis costados, enfrentándolo.
—¿Debo responder?
—¿Tiene dueño?-aun miraba sorprendida entre el y el casillero.
—Si, permiso—aquel sujeto abrió la puerta sin importarle mi presencia.
—Nunca, ví a nadie .
—Sorpresa—sin mirarme, saco unos libros y el ruido metálico se escuchó al cerrarse.
Aquel desconocido, de aire descortés se alejo de mi.Al.menos pude echar un pequeño vistazo al viejo casillero. Aunque lo único que pude ver por el rabillo del ojo, fueron alguna fotos pegadas y libros.
Me parecía extraño nunca haber conocido, a nadie en el. Hace años que vengo rondando este lugar, sin contar que la entrada de la biblioteca estaba a tan solo unos pocos metros, no había visto a este sujeto amargado.
Yo era partidaria de los casilleros.Me daba demasiada pereza, tener que estar llevando aquellos pesados libros.Los más grandes, te hacían doler la espalda haciéndote sentir jorobada.Por eso , me parecieron de los mejores inventos.Ser libres de libros, eso sí era algo placentero.
Estaba en la biblioteca, intentando ver a aquel extraño sujeto y verificar que realmente fuera su casillero.Tenia mis ojos de Alcón pegados a la puerta de vidrio.
—Me llevo estos dos libros—un estudiante me mostró , dos ejemplares.
—Bueno—sin prestar un ápice de atención, le anoté los libros rápidamente.
De repente, un misterioso chico con capucha estaba cerca de la casilleros, me acerque sigilosa a él.Escondida entre una columna, pude ver por el vidrio que aquel sujeto,se acercaba al casillero.Suspiré, mi plan de espionaje iba de mal en peor.Tome un sorbo de la botella que tenía en mi mano, volví a mi puesto de trabajo.
—¿Porque estás espiando detrás de una columna agachada?—Dehy, mi amiga y compañera de trabajo me miro confundida.
—Quiero encontrar al dueño del casillero 13.
—¿Ese casillero tiene dueño?
—Si, y del número 13.
—¿Te gusta?— me miró pícara.
—¿Que?—la observé horrorizada.
—Tal vez quieras tener sexo, es normal no te estreses.
—Dehy, no quiero sexo.
—¿Necesitas algún consolador?—tomó su teléfono, deslizando su dedo por la pantalla.—Conozco una chica que..
—No necesito nada de eso, solo quiero espiar.
Cuando estaba terminando de hablar, aquel desconocido amargado.Hacía su aparición cerca del casillero, corri hacia su ubicación.Lo mire con una ceja levantada, el me miro como si fuera una hormiga pequeña.
Perfecta para pisar...
—¿Necesitas algo?
—¿Hace cuánto tienes este casillero?—me cruce de brazos, el ni siquiera se giro.
—¿Porque debería contestarte?.—me hablo ingresando un libro y retirando dos,con su mano izquierda.
—Porque..—miré a mi alrededor, buscando una respuesta—.Trabajo en biblioteca.
—Bueno, Adiós.
Se alejó de mí, con una mueca de disgusto
—Amargado.
Más tarde estaba ojeando un libro de literatura inglesa, estába haciendo un curso de inglés además.Mire sería la entrada, hoy no se había aparecido nadie en los casilleros, el chico amargado tampoco.
Suspiré, estaba algo aburrida.Hoy era día sábado, por lo cual la biblioteca estaba algo vacía.Solo estaba Dehy, coqueteando con un chico en la mesa del fondo, yo los miraba aburrida.
Cuando saque aire de mis pulmones por vigésima vez, aquel amargado se aproximó hacia mi.Lo mire asombrada,pero él ni siquiera hizo contacto visual conmigo.
-Quiero renovar estos libros, por favor.-Estaba mirando una lista de hoja rayada, en su mano derecha.
-No puedo creer que digas porfavor y seas amable.
-Si hubiera visto quien eras no hubo gastado mis valiosas palabras.- Me echo un vistazo, el tenía un suéter color celeste,junto con unos pantalones de mezclilla.
—Retiro lo dicho.¿Porque me miras de arriba a abajo?—me pregunto con cara de poker.
—No hay nada interesante que ver—me encoji de hombros.
—¿Entonces porque estabas escondida detrás de una columna, el día de ayer?
—¿Cómo sabe eso?
—Estaba saliendo del último salón.
—Se me había caído algo—dije con mis mejillas rojas.
—Me imagino —se alejó sin despedirse.
Al siguiente día me encontraba algo más tranquila.Me encontré barriendo la biblioteca, eran las seis y media.Abriamos a las siete en punto.Cuando termine:junté los papeles picados, los caramelos y algúna envoltura de extraña procedencia. Luego de unos minutos de acomodar,me encontraba limpiando las mesas de madera: todas redondas, en un sector, en el otro una rectangular de varios metros.
Me gustaba soñar, que en algún momento llevaria mis alumnos de literatura.
Aunque me gusta mas la idea de escribir, tenía varias novelas en línea.Mientras revisaba los comentarios de algunos seguidores, pude ver por el rabillo del ojo una sombra.
Mire confundida, dejando el teléfono sobre la mesa.El amargado estaba golpeando la puerta de la biblioteca, obviamente lo veía porque era de vidrio.
—Abrimos a las siete—abri e intente cerrar.
—Son siete y diez—me miro aburrido.
—¿Que? —mire aterrada, con los ojos enormes que si efectivamente eran las siete y diez.
Abrí a toda velocidad la puerta, Dehy ingreso saludando con la mano, apresurada.Luego el chico amargado, siguió la misma trayectoria pero comenzo a sonar la alarma.
—¿No era que me veías cara de ladrona?—lo ví con una ceja levantada.
—Seguramente, no actualízate los libros.— estaba con su típica cara de poker, a un metro de mi señalando los dos libros de ayer.
—¿Que?, Yo si los actualice, seguramente.
—¿Entonces porque sueno?
—No Lose , veremos.—lo mire desconfiada.
Me dirigí rápidamente al mostrador,encendí la computadora.Escribi su nombre, el teclado sonaba con cada contacto de mis dedos en el.Mierda..si me había olvidado actualizar uno de los libros.Lo peor de todo es que debería pagar un recargo. Serían una papitas menos que podría comprarme.
—Lo lamento.
—Esta bien.
—Yo pagaré el recargo—no me dijo nada, se giró y fue a buscar algún nuevo libro.
Me moleste, ni siquiera me dijo gracias.El observaba libros tan concentrado, que me perdí un poco en sus manos acariciando cada uno de ellos.Su cabello rubio,brillaba en contraste con el sol.
—Quiero llevar este—desperté de mi extraña ensoñación, asintiendo con la cabeza al amargado.
—Si amarg..—tartamudeo.
—¿Amargado?—me miro con una ceja levantada.
—Digo que amargura, el clima se está poniendo feo.—señale hacia afuera, el siguió mi mano confundido y desconfiado
—Afuera hay sol y no hay nubes.
—Es que.. ¿no me gusta el calor?.—arrugue mi cara intentando buscar una respuesta.
—¿Eso es pregunta o respuesta?
—Yo..
—Adios.
Y está vez no sonó la alarma.
Caminaba de un lado al otro, había perdido la llave de mi casillero.No sabía dónde diablos estaba, por lo cual di vuelta toda la biblioteca buscándola sin parar. Suspiré, eran las 10 de la mañana y a la tarde tenía clases: uno de los libros que estaba adentro.Tome mi rostro estresada, volví a revisar mi bolsa por quinta vez pero nada.Cuando una cabellera conocida ingreso.
—Creo que esto te pertenece...—como si fuera oro líquido, mi llave brillaba entre sus amargados dedos.
—Dios gracias—me quedé pensativa y luego respondí —¿Porque tienes mis llaves?—Lo observe de manera sospechosa.Tome la llave abrazándola contra mi, el me miro raro.
—Las tome sin querer del mostrador.—se encojio de hombros—es igual a la mía.
—Bueno gracias
—De nada, mi nombre es Felipe.
—Gracias señor robador de llaves, soy Tilde.
—¿Como el acento?—me miro divertido.
—Como el acento.
El me saludo con un movimiento de cabeza antes de marcharse.Ahora tendría nombre en mi cabeza aquel desconocido, sonreí.