No sabía qué más hacer; entendía que ambos necesitaban su espacio o, mejor dicho, él lo necesitaba. Eso pensó Renata. Pensó en la posibilidad de que Austin estuviera buscando ya su espacio, y para ella estaba bien. Quería pensar sin que Renata estuviera presente, recordando lo que jamás pasaría entre ellos, y era momento de que pusiera los pies en la tierra y lo empezara a asimilar. Austin no tenía nada más que el corazón roto, y eso era algo con lo que no había lidiado, y no sabía cómo hacerlo, pero algo le decía que estar cerca de la persona que le rompió el corazón no era una buena forma de hacerlo. Salió del apartamento sin decir nada, y Renata se quedó pensativa, sin saber lo que realmente había pasado. Él había cambiado de repente; ya no era el Austin que conoció, y hubiera querid

