Capítulo 56

1664 Words

Silas se quedó inmóvil, su respiración se volvió pesada. —¿Qué más recuerdas? —preguntó con voz ronca. —Estábamos en un claro, rodeados de flores silvestres. Estábamos jugando al escondite, como si no tuviéramos un reino que gobernar ni una guerra que ganar. Yo me escondía detrás de un roble viejo y tú... tú te reías. No era esa risa oscura de ahora; era una risa que sonaba a libertad. Silas dejó de respirar por un momento. Sus ojos dorados se clavaron en los míos, fijos, casi vulnerables. —Me encontraste —continué, con una pequeña sonrisa triste—. Me atrapaste por la cintura y me hiciste girar en el aire. Me llamaste "mi pequeña ascuita ". Me dijiste que aunque el mundo se congelara, yo siempre mantendría tu sangre caliente. Y luego me besaste. Fue un beso que sabía a miel y a promesa

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD