Capitulo #6: La Cena

1350 Words
Mi boda estaba a punto de efectuarse y yo estaba aterrorizada de lo que recién acontecía… no podía creer que el hombre que amaba fuera parte de esto… volví a mi realidad para seguir atendiendo las llamadas y contestando correos de proveedores. Como no emití sonido ellos no iban a poder saber mi ubicación asi que podía seguir con mi vida normal, esa misma tarde al salir de mi trabajo me sentí observada, caminaba con mis tacones, medias gruesas para el frio y mi vestido blanco acompañado de un hermoso abrigo que había conseguido en una tienda de ropa en rebaja. Cosas que compre por pura vanidad porque la verdad no sentia frio para nada, cuando estaba por llegar a mi hostal salude cordialmente a los vecinos y me desvié para ver cómo iba mi pequeño huerto… era un jardín interno completamente cubierto de la intemperie. Me agaché para poder ver como habían brotado los tomates, pero cuando me puse de pie mi jefe Jerry estaba ahí… mirándome. Aunque extrañada de que estuviera aquí le sonreí y lo salude amablemente. —Hola jefe que lo trae por aquí… mire como van mis legumbres, es increíble que estén brotando en estas temperaturas tan bajas verdad. —Si jajaja disculpa quise venir a saludarte, porque como no te vi en toda la tarde, quería asegurarme que estuvieras bien. Asi veo… al parecer estos vegetales también sienten tu calidez. —Gracias por preocuparse por mi… la verdad en mi habitación no tengo cocineta asi que no le puedo ofrecer nada… perdón me gustaría poder ser más atenta con usted. —Si en eso estaba pensando Halle creo que ya es momento que busques una casa, aunque sea pequeña o un apartamento. Porque la verdad ya te ves más estable… —Bueno la verdad no lo había pensado, pero creo que es buena idea. Voy a analizarlo bien… —Claro, ya necesitas tu espacio donde podrás cultivar más y tener privacidad, ósea me refiero que no estarás rodeada de toda esta gente. ‹‹ No quería ser mal pensada, pero sentí como que me quería solo para el ›› —Jajajaja si fuese bonito tener acceso a un invernadero verdad… —Asi es y yo te podría ayudar a buscar un lugar agradable y que tuviera comodidades. —Bueno le prometo que lo pensare ahora pues debo quitar las malas hierbas y limpiar un poco aquí… lo vere mañana Jerry. Él me sonrió un tanto seductor y aunque no quería irse todavía… yo me agache y le di la espalda para que me viera que estaba ocupada… pero en vez de largarse más bien se agacho a mi lado para arrancar alguna maleza y dijo… —Si solo déjame ayudarte un poco con esto… yo ya me había quitado el abrigo y solo usaba mi vestido de tirantes que por mi sudor las mangas se me deslizaban y dejaban ver mis hombros. Ademas que las gotas de sudor recorrían mi cuello y resbalaban hasta mis redondos pechos. Algo que Jerry observaba detenidamente… yo emitía un tipo de calor que atraía por completo a los hombres que estaban cerca de mí. Porque no solo Jerry coqueteaba conmigo, sino también el repartidor del trabajo, vecinos, el dueño del hostal donde me hospedaba y hasta los vendedores de las tiendas cuando llegaba a comprar algo. —Listo jefe terminamos… muchas gracias por su ayuda, bueno debo irme a duchar y descansar mañana tendremos un día pesado… recuerde que llegaran a auditarnos. —Si por supuesto que lo recuerdo por eso hoy estuve tan ocupado resolviendo todos los pendientes para que mañana los auditores solo hagan su checklist y se vallan rápido. Esto no me extrañaba porque la verdad mi jefe era super eficiente en su trabajo y siempre recibía reconocimientos y bonos por su excelente desempeño. —Nos ira super bien entonces, me puse de pie y el abrigo que, aunque me moría del calor, a mi jefe le salía humo de la boca cuando hablaba… —Si tranquila todo saldrá bien Halle… ¿Te gustaría ir a cenar algo? Yo aún no he comido nada y creo que tú tampoco… (mi estomago rugía del hambre asi que acepte por esta vez) —Está bien esta vez no tengo excusa y la verdad estoy muy hambrienta… —Ok vamos… podemos comer alitas con cerveza, conozco un lugar que te encantara… él puso su fría mano en mi espalda y pude notar el rostro tan complacido que puso cuando me puso su mano encima… —¿Le sucede algo? Jefe… —Bueno la verdad me siento muy feliz que aceptaras salir a cenar conmigo… el me abrió la puerta de su auto y vi que tenía unas grandes cajas en su paila… pero no se miraban que fueran del trabajo… —¿Se está mudando señor? Si lo estoy atrasando lo podemos dejar para otra ocasión… —Para nada hoy esta perfecto porque tengo mucha hambre… y si me mude la semana pasada aún tengo que ubicar estas cosas, pero más tarde las bajare para colocarlas en mi sótano. Me senté a su lado y él me sonrió lanzándome una mirada llena de fogosidad… yo ingenuamente sonreí y miré para enfrente… el condujo a los bares y restaurantes cercanos al lago y cuando llegamos se movió para abrirme la puerta. Veníamos conversando sobre los documentos que presentaríamos mañana y seguimos la conversación dentro del restaurante… que se miraba más que todo como un bar de motociclistas. Todos nos observaban y cuando la mesara se acercó para entregar nuestra orden me hablaba solo a mí era super amable… —Muchas gracias por tu simpatía… yo mire su gafete y mencione su nombre… gracias, Mónica. —¡Oye Moni yo también estoy aquí! ¡Helloooo! —Ya te vi Jerry, pero déjame darle la bienvenida a la señorita que es nueva aquí… ¿Hace cuanto llegaste linda? —Hace tres meses y me llamo Halle. —Y hasta ahora sales… que mal anfitrión Jerry de verdad que mala onda jajaja… —Moni te juro que la he invitado a salir unas cuarenta veces sin temor a equivocarme verdad Halle… díselo por favor jajajaja. —Si es verdad jajaja, pero yo aún estaba adaptándome… ademas Jerry es mi jefe y lo respeto mucho. —No pues no lo respetes jajajaja verdad Jerry que tú quieres que te irrespete jajajaja. —Si completamente jajajaja. El admiraba mi rostro y mi cuerpo, pero después agrego… te va a encantar la comida de aquí. —Bueno con permiso que disfruten mucho y regresare después para volver a llenar su jarra de cerveza jajajaja. Mencionaba Mónica muerta de risa… Yo comencé a disfrutar de las alitas que estaban bastante grandes y bien jugosas. Mi jefe también comía y juntos disfrutábamos una excelente conversación, suavizábamos el picante bebiendo cerveza… ya llevábamos tres jarras. Lo que me hacía sentir un poco mareada. —Bueno jefe ya debo irme a dormir, ya estoy cabal jajajaja. —Si yo también quiero decirte que la pase fenomenal y me gustaría que se repitiera… yo sin responderle nada me puse de pie y me dirigí para darle una propina extra a Moni. Nos despedimos con un abrazo y me dijo que regresara cuando quisiera. Subimos a su auto y yo ya notoriamente alcoholizada coloque mi cabeza en el vidrio de la ventana… el cual se opacó por completo por el calor que emanaba mi cuerpo. Llegamos a mi hostal y el me ayudo a bajar de su auto que era bastante alto. Yo podía caminar bien porque tenía buena firmeza gracias a que siempre que salía con Tommy, con John y demás amigos de la universidad siempre tomábamos cerveza asi que el salir siempre con hombres, me había servido para desarrollar esa resistencia. —Bueno señor hasta aquí llegamos, nos vemos mañana y gracias, la pase muy bien. Pero él se acercó a mi y me tomo suavemente de la quijada y justamente cuando iba a besarme yo moví mi rostro y sus labios solo llegaron a rosar mi mejilla.
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