Aine siguió a la joven a la parte más lejana del reino donde se encontraba una hermosa cascada cristalina. ― ¿A dónde vamos? ―ya llegamos señorita ― ¿llegamos? ¿A dónde? Yo no miro a nadie ―tiene que atravesar la parte de arriba de la cascada ―eso es algo imposible ―no, no lo es suba a las piedras Aine se armó de valor y camino hacia la cascada, sorprendentemente las piedras que pisaba se iban elevando y la cascada se abrió para dejarlas pasar, al atravesar la cascada llego a un hermoso jardín con todas las estaciones, se podía apreciar claramente el paisaje de primavera, verano, invierno y otoño en todo su color, tan hermoso como nunca lo había siquiera imaginado, entre las flores se podían apreciar pequeñas ninfas de diferentes colores que protegían el jardín ― ¿Es hermoso verdad

