Piedad por mi crimen

1591 Words
Desde que él se fue, ha pasado solamente cinco días. En estos días me han permitido preparar mi propia comida, algo que satisfacía a la sirvienta y el resto del personal a mi cargo, ya que ella simplemente me odiaba por una extraña razón. Cada vez que preparaba mi comida, revisaba dónde podía encontrar veneno. Había pensado en un plan riesgoso, uno donde mi vida correría peligro y podría morir, además de que mi consciencia quedaría rota y sucia. Había descubierto dónde podría encontrar veneno. Tomé el fresco de veneno cuando preparé el desayuno y traté de actuar tranquila. Escondí el pequeño frasco entre mi pecho. Terminé de preparar el desayuno y me senté a comer como si nada. Me regresé a mi habitación y suplicaba a los cielos, de que nadie se diera cuenta de que faltaba aquel frasco. Una hora después, regresé a la cocina para preparar el almuerzo. Había analizado a todo el personal, solo había quince personas que custodiaban la mansión. Quince personas, a quienes le arrebataré la vida. Quince muertes en mi consciencia. Preparé el almuerzo para todos en la mansión, cuando estaba casi listo. La sirvienta entra en la cocina y observa todo el lugar. — ¿Por qué preparaste tanta comida? — pregunta al ver la comida sobre la estufa. — Creí que querrías descansar un rato más, así no tendrías que preparar la comida de todos — digo sin repararla a los ojos, sino que seguí cortando las verduras. — ¿Al menos sabe rico? — pregunta. — Puede probarlo un poco si deseas, aún le falta cocinarse un poco, pero puedes probarlo — menciono como si nada. Ella toma una cuchara y toma un poco de la sopa, compruebo su reacción y hace un gesto de aprobación. — Al menos cocinas bien — declara mirándome. — Tuve una buena maestra — menciono al recordar a mi madre. — Bien, le mencionaré a todos que comerán lo que preparaste. Y ya que lo hiciste para nosotros, no te importará servir y llevarnos la comida a todos, ¿Verdad? — pregunta sonriendo con maldad. — No tengo ningún problema — acepto de inmediato, ya que era una oportunidad enorme la que me daban. — Bien, le manifestaré a todos que vayan al comedor principal. No tardes con la comida — expresa antes de salir. Ahora que tenía su aprobación sobre la sopa, añado el veneno, lo suficiente para matarlos, pero lo suficiente para no arruinar su sabor. Antes de haber adicionado el veneno, sirvo mi comida aparte, no iba a ser tan tonta para comer de la misma comida envenenada. Aún tenía una misión en esta vida, encontrar a mi hijo y al amor de mi vida, cueste lo que cueste. Sirvo cada uno de los platos para las quince personas que estaban presentes. — ¿Dónde está tu comida? — pregunta la sirvienta. — Comeré en la cocina cuando terminé de limpiar, por favor coman y disfruten — expresé. — Menos mal que no comerá con nosotros — menciona uno de los hombres. — Lástima que sea una belleza — menciona otro. Me quedo tras la puerta del comedor, escuchaba cada una de las cosas que ellos mencionaban sobre mí y de cómo se burlaban. Me resisto a llorar por lo que mencionaban y elimino la culpa que sentía mi corazón, esta sería mi venganza. Observo a escondidas como comían entre risas, ya que era de mí, de quién se burlaban. El efecto debía ser casi de inmediato, ya que había encontrado un veneno potente entre el armario. Solo tardo diez minutos en comenzar a hacer efecto, uno por uno comienza a ahogarse en su propia sangre. Ellos se miraban sorprendidos al verme entrar. — Está es mi venganza, todos morirán aquí y ahora. No habrá nadie quien pueda salvarlos. Espero que se pudran en el infierno por lo que me hicieron — declaré antes de que murieran. Mi rostro estaba bañado en lágrimas tras lo sucedido, no lloraba por sus muertes, lloraba por mi libertad. Regresé a la cocina y me senté a almorzar. Cuando terminé, regresé al comedor para coger cualquier llave que tuviera el personal. Comencé a registrar toda la casa, habitación por habitación, sin saltarme una. Al final entré en el despacho de Dominik, comencé a registrar cada rincón. Debía llevarme cualquier cosa que fuera valiosa. Rompí uno de los cajones de su escritorio, había recordado que, en una de sus tantas golpizas, que había una llave de una caja fuerte. Encontré la llave y tiré un cuadro de la mona Lisa que tenía, abrí la caja fuerte y encontré demasiado dinero, documentos, fotos, una memoria, una computadora y pasaportes. Saqué todo y comencé a revisar cada una de las cosas que allí había. De los pasaportes había uno que me pertenecía, había información sobre mi familia, sobre Harald y lo que más me destruyó, fue encontrar una foto de mi hijo. Se veía igual a su padre, estaba de brazos. Tenía la fecha de su nacimiento, pero no sabía si existía o si estaba muerto. Cojo todo lo de la caja fuerte, la cierro y parto la llave para tirarla en otro lugar. Cojo la poca ropa que tenía y meto todo en una maleta. Tomo las llaves de uno de los autos que había en el garaje, le quito la placa y comienzo a verificar que no tenga ningún GPS. Encontré uno cerca de la llanta trasera y el maletero, fui minuciosa en la búsqueda de cualquier dispositivo que pudiera encontrarme. Mi padre me había enseñado a ser excelente en investigación y en hacker. Sin embargo, desde que fui secuestra por Dominik, fui privada de mi libertad y durante todo este tiempo. Siempre me tenía en aquella habitación y el sótano bajo llave, era difícil recibir la luz del día como debía, solo la aurora durante las noches, era testigo de todo lo que sucedía. Cuando estaba satisfecha de haber eliminado todo dispositivo y de haber hackeado la computadora para que no me encontrarán. Entro en la casa de nuevo, busco gasolina y fuego para quemar toda la mansión. Enciendo el fuego cuando he derramado toda la gasolina que había en la mansión, veo como todo se quema. Miro al cielo y suplico piedad por mi crimen, piedad por desear mi libertad y mi felicidad. Me subo en el auto y retroceso unos cuantos metros, no obstante, hasta no observar qué todo estaba en llamas, no me fui. Cuando comprobé que todo estaba en llamas completamente, me fui. Maneje por horas, hasta encontrar un lugar donde pudiera destruir el auto y cambiar mi imagen. Había encontrado una farmacia en una gasolinera, me puse una gorra y un suéter. Entré y tomé algo para comer y beber. También tomé tintes para cambiar mi cabello rojizo por uno castaño. — ¿Dónde puedo encontrar un hotel por estos lados? — le pregunto al tipo de la gasolinera. — A dos kilómetros hacia el norte, por esos lados encontrarás dónde descansar — dice sin dejar de masticar de una forma asquerosa. — Bien, gracias — mencioné. Pago por todo lo que llevaba y por la gasolina. Me subo en el auto y me voy en dirección a la que me había dado aquel sujeto. Dos kilómetros después, encontré un hotel de la mala muerte, pero era la mejor opción para mí. Pido una habitación y al entrar comienzo a revisar mejor todo lo que había en encontrado en la caja fuerte. Me quedo viendo la imagen de mi hijo por varios minutos y me pongo manos a la obra. Había encontrado varias escrituras de casas distribuidas en varios países. También encontré información sobre unas cuentas que estaban a su nombre. Había mucho dinero en efectivo, los pasaportes contenían nombres y fechas de nacimientos diferentes, todas pertenecientes a él. También había evidencia sobre muchos asesinatos cometidos por él y muchas cosas más. Hago copias de toda la información que había en la computadora, en aquella memoria USB que había. Sin duda alguna, toda esta información sería suficiente para enviarlo a la cárcel. Sin embargo, no era eso lo que deseaba, quería verlo sufrir lentamente hasta la muerte. Descubrí entre toda esta información, que mis padres seguían vivos y estaban en contacto con Harald. La pregunta era, ¿Dónde estaban ahora? Al parecer se mantenían en constantes movimientos, así que sería difícil saber dónde estaban. Guardo todas las cosas y voy hasta el baño, corto mi cabello para no dejar rastro alguno de mi larga melena rojiza. Lo corté hasta un poco más arriba de mis hombros, preparé el tinte y comencé a cambiar el tono de mi cabello. Al igual que de mis cejas y pestañas. Quería observarme lo más diferente posible. Cuando terminé, me di una ducha para relajar mi cuerpo. No podía descansar mucho, ya que él sería informado de lo sucedido muy pronto. Así que, debía ser rápida y escapar. Debía hacer todo para que mi escape sea perfecto. Al día siguiente, me cambié después de darme una ducha. Guardé las cosas y me fui. Manejé hasta que encontré el lugar perfecto para desaparecer el auto y toda la evidencia, excepto la memoria que contenía todo. Cuando todo estaba destruido, camine tres kilómetros hasta encontrar un pueblo. Renté una habitación para unas noches, debía encontrar a alguien que hiciera pasaportes falsos y toda la documentación que necesitaba. Al igual que debía crear una cuenta bajo un nombre falso, no podía simplemente caminar con todo ese dinero en efectivo.
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