Me quedo mirando la puerta por dónde se ha ido el señor Da Silva. Entendí a la perfección que la historia que me ha contado, es su historia. Sin embargo, ¿Por qué ha dicho que me parezco a su hija? Esa pregunta no dejaba de rondar por mi cabeza. Me quedo observando mis pies, los cuales fueron curados gracias a él. Por un momento, sentía que era muy familiar por su manera de curar y tratarme. - Parece un buen hombre, sin embargo, aún esconde algo – murmuro mirando mis pies. Me pongo de pie despacio para no lastimarme más. Camino hasta la habitación para arreglarme. Sabía que él no hablaba por hablar. Ha dicho que alguien vendría por mí y estoy segura de que así será. Después de arreglarme, pido algo para ligero para desayunar a domicilio. Me quedo en la cama trabajando en la com

