El Rey Demonio y ¿Su esposa?

3718 Words
(Pv Daniel) Cuando Hel dijo eso, la poca vergüenza que todavía tenía por andar sin ropa interior se fue por el caño. ¿Un Rey Demonio? ¡¿Y yo acabo de liberarlo?! El fuego se transformó en un hombre de casi dos metros, con el cabello de un azul oscuro que le llegaba a la cintura, tenía unos cuernos negros en la cabeza parecidos a los de un cordero y una larga cola parecida a la de un toro que salía de su cadera, pero lo que más resaltó fueron las dos enormes alas tan negras como una noche sin estrellas. Cuando la transformación terminó, el hombre estaba totalmente desnudo, pero no pareció importarle, simplemente se estiró con una sonrisa que dejaba ver dos pares de colmillos filosos, me di cuenta que aunque no tenía ropa, sus muñecas y tobillos tenían varios juegos de brazaletes y tobilleras de color dorado. —¡Al fin! Esa maldita perra va a pagar muy caro haberme encerrado —dijo con una voz gruesa antes de mirarnos—, Ah ustedes deben ser los que me liberaron ¿Quién de ustedes es el héroe? Atem se levantó y se levantó tapándome con su cuerpo. —¿Quién eres tú? No tenemos ninguna intención de molestarte, así que vete y déjanos en paz. —A mí lo que me preocupa es lo que va a pasar cuando sepan que yo lo liberé —pensé asustado. —Jajaja claro, obviamente ninguno de ustedes va a detenerme, pero quería ser educado y al menos darle las gracias —se burló antes de tronar sus dedos. De pronto varios lazos negros cubrieron su cuerpo antes de que se transformara en un pantalón n***o y una capa negra larga, dejando su pecho al descubierto. Después levantó su mano y una fuerte ráfaga de aire lanzó a casi todos dentro de la cueva, excepto a mí. —¡Daniel! —¡Atem! Ay no ¡Ay no! Traté de ir detrás de ellos pero de pronto sentí que me jalaban de la camisa y quedé frente al Rey Demonio. —Mmmmm no hueles a la iglesia ¿No te estás aliado con ellos? —preguntó seriamente. —N-no señor—susurré luchando por no desmayarme, pero decir que estaba aterrado era quedarse corto. Me sudaban las manos y el corazón me latía a máxima velocidad; no necesitaba revisar mi brazalete, podía sentir claramente el poder que este hombre desprendía, sus ojos negros me miraban tan fijamente que sentí que podía ver hasta mi alma, luego sonrió de forma cómplice. —Ya veo, en ese caso no te mataré —dijo con tanta calma que no podía creer esas palabras. Me dejó caer al suelo y se quedó mirando la entrada de la cueva rascándose el mentón. —¿Qué hay aquí? —preguntó antes de caminar hacia el interior. ¡No no no no! ¡Lern dijo que había un pueblo adentro! —¡Espera! ¡Por favor no entres! —grité desesperado tratando de detenerlo. —Jaja niño, mientras más me digas que no haga algo, lo haré —dijo en un tono burlón sin dejar de caminar—, vamos vete, ve a tener sexo con tu pareja, se nota que estás todavía empezando con tu trabajo de héroe. —¡Hay un pueblo de serpientes ahí! ¡No te atrevas a lastimarlos! —grité corriendo para colocarme frente a él desesperado para bloquearle el acceso, incluso tapé la segunda caja que tal vez podría tener otro Rey Demonio. —¿Un pueblo de serpientes? —preguntó curioso —, Je entonces voy a reunir a mi primer ejército de guerreros para enfrentar a esa perra y a las sacerdotisas—dijo empujándome contra la caja, por suerte no toqué ningún círculo mágico—, vamos niño, segunda vez que te digo que no estorbes, no me hagas repetirlo una tercera vez. No, no iba a dejar que ese tipo se acercara más, ya había metido la pata al liberarlo y no iba a ser responsable de un genocidio. Hice aparecer mi bastón y corrí nuevamente hacia él luchando por no caerme a medida que el camino se empinaba más, no me extraña que Atem y los demás hubieran caído hasta el fondo, espero que no les pase nada o que pueda curarlos. Pero primero tenía que detener a este tipo, me lancé contra su espalda y traté de darle un buen golpe, pero este lo detuvo con la cola. —Niño, te estoy diciendo MUY amablemente: No me estorbes—dijo alzando un poco la voz y su tono antes relajado ahora sonaba serio antes de levantar mi bastón junto conmigo—, si tanto quieres morir, puedo complacerte, pero más tarde— me miró a los ojos ya muy enfadado—, Trae a tu grupo si tantas ganas tienes de que los mate o espera TÚ TURNO pero primero tengo cosas que hacer, así que sé buen chico ¡Y lárgate! Me lanzó con fuerza hacia la entrada que terminé derrapando contra el suelo. —Ay estos niños de ahora ¿Por qué no tienen educación? —preguntó molesto antes de seguir su camino. …Dios…ese hombre es un monstruo. Ni siquiera lanzó un conjuro y ya estoy temblando como una hoja. —¡Aléjate de mi novio! Atem corrió hacia él con sus brazos en llamas y de un salto lo atacó, pero este lo esquivó con extrema facilidad. —Agh otro niño sin educación—gruñó con fastidio. —¡Aparta Atem! Hel llegó corriendo una armadura más ligera para correr mientras sostenía un escudo y un hacha, la cual levantó hacia el cuello del Rey Demonio, pero este lo esquivó antes de retroceder y taparse la nariz. —¡Puagh! ¡Que asco! ¡¿Cómo puedes oler así?! —¡¿Eh?! ¡Y-yo me baño diario! —exclamó Hel con la cara muy roja. —No hablo de tu cuerpo, de tu poder, tienes tanto y circula tan mal que apenas puedo con la peste—gruñó asqueado—, ¿Cómo es posible que no tengas ni un sello? ¡Qué desperdicio de magia! —Y-yo…m-mi padre no pudo sellar mi poder y no hay nadie más que pueda—explicó muy avergonzada. —¡Heloise! ¡Deja de hablar y ataca! ¡¿No ves que sólo te distrae?! —exclamó Peu. —Cierto, lo lamento Peu—dijo antes de volver a atacar junto con Atem. Entre ambos lo hicieron retroceder un poco, pero por cada paso que daba hacia atrás, esquivaba y daba tres hacia adelante. Un rugido salió de la cueva y un tigre de bengala salió con Maya sobre su lomo, por lo que debía ser Héctor transformado. —¡Sáquenlo de la cueva! —ordenó Atem antes de lanzar hielo de sus garras contra las piernas del Rey Demonio. —¡Bomba de hielo! —exclamó Maya usando un traje azul claro con un chal blanco y mallas, una mini falda suelta con varios objetos redondos que comenzó a lanzar hacia el Rey Demonio y explotaron convirtiéndose en estacas de hielo que trataron de atravesarlo, pero este las desvió con sus brazos y alas antes de sacudirse el hielo de sus piernas. —Vaya vaya, que grupo tan extraño—dijo antes de detener a Atem en el aire y lanzarlo hacia mí. Corrí para atraparlo, pero dio una voltereta antes de derrapar en el suelo frente a mí. —Tenemos que sacarlo de aquí y buscar la manera de volver a sellarlo—me dijo—, cúralos a todos, pero no dejes que te toque. —Bien—dije antes de curar a Héctor que atacaba con su garras y colmillos. “Nivel 10 superado: Desbloqueo de Mejoras” ¿Eh? Una voz extraña sonó en mi cabeza y mi bastón comenzó a brillar. —¿Qué? —revisé mi brazalete y vi que tenía nuevos hechizos entre mis ataques—, Curación rápida a los aliados, hechizos de luz y ¡Mejora de habilidades! —rápidamente levanté el bastón y lancé hechizos de mejora de defensa, velocidad y ataque. Los cuerpos de Atem y los demás comenzaron a brillar y se movieron mucho más rápido que antes. —¿Oh? Así que el héroe es un mago blanco—dijo el Rey Demonio antes de mirarme—, es bastante inusual, pero me gusta, si te portas bien puedo unirte a mi ejército. —No gracias—dije con la voz más masculina que tuve. En eso, Hel transformó su hacha en un martillo y golpeó al Rey Demonio en el estómago con tanta fuerza que lo lanzó fuera de la cueva, estrellándolo contra la pared del risco. Maya corrió hacia él y lanzó una serie de bombas que congelaron el cuerpo del hombre justo después de que Atem lo golpeara con sus garras. —¡Gracias Dani! —gritó Hel corriendo hacia mí—, Tus mejoras me ayudaron, creo que me distraje cuando dijo que apestaba…No es cierto ¿Verdad? —preguntó incómoda. —Para nada, además eres muy fuerte y genial como para que unas simples palabras te afecten—le sonreí. —Si si si, aléjate de ella, está casada—gruñó Peu. —Peu, no empieces—le regañó Hel. —Descuida Peu, no me interesan las mujeres casadas—dije divertido. —¿Es en serio? ¿Te casaste con un parásito? El Rey Demonio rompió la capa de hielo y se levantó antes de mirar a Hel, mi instinto me hizo colocarme entre ellos para protegerla. —Por favor, dime que no eres la hija menor de Mogwai o me voy a reír en su cara cuando lo vea —dijo antes de protegerse de un ataque de Héctor y Atem—¿Cómo te vas a casar con un parásito? ¿Tan mala está la situación actual? La cara de Hel palideció por unos segundos antes de gruñir enojada, pude sentir que el aire se tensaba a su alrededor así que me alejé rápidamente de ambos. —¡¿Cómo te atreves a insultar a Peu?! —exclamó y el suelo comenzó a sacudirse—, ¡Él es mi amado esposo y el único que ha estado a mi lado cuando más lo necesité! ¡No dejaré que le faltes al respeto! El aire se hizo más tenso y el suelo comenzó a temblar. —Vaya, sin duda Mogwai se ha ablandado con los años—suspiró antes de tronarse el cuello y acercarse a Hel—, Juguemos entonces, quiero burlarme en la cara de ese idiota de que su mal gusto afectó a su última hija. Hel lanzó un gruñido casi salvaje antes de lanzarse al ataque, el Rey Demonio corrió hacia ella y cuando ambos chocaron, una onda expansiva me lanzó por los aires cayendo al interior de la cueva y resbalando camino abajo. —¡Daniel! —gritó Atem tratando de perseguirme. —¡Aaaaaaahhhhhhh! —grité luchando por aferrarme a algo. —¡Te tengo! Lern sostuvo mi mano y me apoyé en otra cosa que estaba detrás de mí. —¿Estás bien? —me preguntó preocupado—, Hemos evacuado a todos los habitantes a un refugio seguro, pero el suelo ha temblado mucho ¿Qué pasó? —Ese Rey Demonio y Heloise están peleando en la entrada—expliqué antes de que un brillo detrás de mí nos distrajera. ¡Maldita sea! ¡Estaba tocando la otra caja! —¡Mierda! ¡Lo siento, Dan! —exclamó Lern al darse cuenta que sin querer dejó que me apoyara en la caja. Pero antes de que dijera algo más, la caja comenzó a moverse y salió disparada hacia la entrada. —¡Vamos! —grité aterrado antes de subir. En la entrada, estaban Maya y Héctor totalmente en shock antes de gritarme que la otra caja había salido volando. —Fue mi culpa, lo siento—dijo Lern avergonzado antes de mirar los alrededores—¿Dónde está el Rey Demonio? —Hel y Atem le dieron una patada que lo mandó por los aires y ahora están peleando allá arriba—respondió Maya señalando el risco—, el problema es que ese tipo puede volar. Hel atacaba con sus armas, lanzando una serie de rayos con cada movimiento mientras Atem lanzaba cristales de fuego y hielo, pero el Rey Demonio volaba esquivando todo y atacaba con una especie de estoque de color n***o. —Y sería un suicidio tratar de detenerlos—dijo Héctor en su forma de tigre. —¿Y la otra caja? Tendremos que encargarnos del otro antes de que se unan—dije preocupado. —Se detuvo ahí y no ha pasado nada—señaló Maya la caja que para mi sorpresa estaba quieta—¿Qué hacemos? —Lo bueno es que sacamos las cajas de la cueva, pero mejor las hubiéramos enterrado—gruñó su hermano—, tal vez si evitamos que la caja sufra daños evitaremos que el otro Rey Demonio salga. Ninguno estaba convencido, pero no teníamos de otra, así que nos lanzamos hacia la caja tratando de protegerla de los ataques de esos dos y de la tormenta que se estaba formando. —¡Jajaja! Que divertido, al menos sabes pelear—se burló el Rey Demonio antes de lanzar una serie de esferas de luces oscuras a Heloise que bloqueó con su escudo—, Pero me temo que no tienes idea de lo que es una verdadera pelea, sólo defiendes y atacas porque no puedes hacer las cosas bien, lástima, te haré un favor y te quitaré un poco de poder. Su espada se transformó en una lanza y levantó su pierna antes de arrojarla con fuerza, Hel colocó su escudo en posición pero la lanza comenzó a brillar atravesándolo poco a poco. —¡¿Qué?! —exclamó sorprendida. —¡Hel, aléjate! —gritó Peu deshaciendo la armadura que protegía las piernas y brazos de la chica, creando otra capa alrededor de su tronco antes de que la lanza pasara el escudo y se le clavara en el abdomen. Todo ocurrió tan rápido que sentí que el mundo se detenía, la lanza siguió atravesando la armadura hasta llegar al cuerpo de la chica, haciéndola caer por la pendiente. ¡CLAN! ¡SPLASH! El ruidoso golpe de un cuerpo cubierto por metal cayendo a un terreno fangoso y mojado desde una altura de al menos tres metros…fue aterrador. ¿Hel…estaba muerta? No…¡Nononono! ¡Eso no es posible! —¡Hel! —gritamos aterrados antes de correr hacia ella. La lanza estaba estaba clavada en su abdomen, pero gracias a los Dioses podía escuchar una leve respiración viniendo de ella. —¿Q-qué hacemos? ¿Sacamos la lanza? —preguntó Maya temblando de miedo. —¡No! ¡Podría desangrarse! —gritó Atem tratando de calmarnos. —V-voy a curarla—dije tomando el bastón. —¡Alto! —gritó Peu de pronto—, ¡Esa es un arma oscura! ¡Si la curas con esa cosa en su cuerpo hará el efecto contrario! —Vaya, parece que no saben nada de peleas ni heridas de guerra—se burló el Rey Demonio aterrizando frente a nosotros, Héctor y Atem se colocaron frente a él para proteger a Hel—, supongo que eso está bien, claramente están en tiempo de paz así que sus misiones no debieron ser nada tan serio como aniquilar un ejército o quemar pueblos, eso es bueno. El aire se enfriaba más a medida que la lluvia se intensificaba, si no atendíamos a Hel ahora podría morir, así que decidí ignorar la palabrería de ese tipo y tratar de sacar lanza. —Hel, aguanta, Peu necesito ver la herida para curarla tan pronto saque esta cosa—les susurré. —¿De verdad? ¿Crees que puedas sacarla? —preguntó Peu. —No dejaré que nadie de mi grupo muera—dije con firmeza antes de tomar la lanza. Pero entonces sentí una fuerte descarga en mis manos que me hizo soltarla de inmediato. —Está…absorbiendo mi magia—susurró Hel—, como es magia…oscura…a ti te hará daño. —Entonces yo la sacaré—dijo Maya antes de mirarme—, luego me curas ¿Vale? —Si—asentí firmemente. Maya tomó la lanza y pude ver cómo apretaba los dientes para no gritar, claramente estaba recibiendo la descarga pero menos fuerte. —Oigan, mejor dejen de pelear, ya estoy recuperando todo mi poder y no quiero matarlos—dijo el Rey Demonio. ¿Recuperando su poder? ¡¿Entonces no había mostrado todo?! —¡Ya sé! ¿No quieren unirse a mi ejército? Cuando recupere mi territorio puedo ayudarles con sus problemas, sobretodo tú niño gato—señaló a Atem tranquilamente—, claramente estás bloqueado, necesitas ayuda para liberar tu potencial. —No gracias, no vamos a ser parte de un ejército si su líder trata tan mal a alguien importante para nosotros— gruñó Atem furioso, mostrando sus colmillos. —Ya…casi—susurró Maya tirando de la lanza. —Peu, la herida—insistí. Ya comenzaba a salir sangre pero todavía no veía la magnitud de la herida. —Sácala primero, estoy evitando que absorba su poder—se quejaba Peu reduciendo poco a poco la armadura para centrarse en el espacio alrededor de la herida. De pronto la otra caja comenzó a agitarse de un lado a otro, sorprendiendo incluso al Rey Demonio. —¿Qué están escondiendo? —preguntó mirando la caja. Maya sacó la lanza por completo y Peu mostró la herida de Hel que comenzaba a sangrar a chorros, rápidamente toqué con mi mano la herida tratando de imaginar los órganos internos que se hubieran dañado para curarlos primero. En mi cabeza, una serie de palabras comenzaron a surgir mientras el Rey Demonio nos ignoraba y caminaba hacia la caja. —Regresa a tu forma anterior, borra tus daños y recupera tu brillo—comencé a decir y mi bastón comenzó a brillar—, Regresa a tu forma anterior, borra tus daños y recupera tu brillo. ____ (Pv Atem) El cuerpo de Daniel comenzó a brillar en un tono azul claro mientras la herida de Hel se curaba poco a poco, pero sólo yo noté eso ya que la caja anterior se había abierto, juntando el agua de lluvia a su alrededor. De pronto una luz roja brillante salió de la caja tomando forma humana, esta vez de una mujer. —¿Eh? ¿Eso es…? —preguntó Héctor tomando forma humana. —¿Había alguna Reina Demonio sellada? —preguntó Lern extrañado, como si tratara de recordar algo. De pronto Maya se levantó con sus manos quemadas y saltó hacia ellos para taparles los ojos. —¡Les ahorro la molestia! —exclamó molesta. —¡Maya! Espera ¿Qué le pasó a tus manos? —preguntó Héctor preocupado. De pronto la figura de la mujer se hizo más detallada mientras se detenía en el aire, tenía un cabello rubio lacio tan largo que le llegaba hasta las rodillas, tenía un cuerpo delgado pero voluptuoso, en sus muñecas y tobillos había dos sellos por lo que claramente era una mujer poderosa. Y entonces el Rey Demonio comenzó a retroceder ¿Asustado? —¡N-no puede ser! El cuerpo desnudo de la chica comenzó a cubrirse con las gotas de lluvia que formaron un vestido hasta las rodillas y su cabello se enrolló en dos largas trenzas que se recogieron en un moño, cuando abrió los ojos, estos eran uno de color verde y otro de color gris, a simple vista no parecía que tuviera más de 40 años, pero su expresión se endureció antes de mirar al Rey Demonio. —Hola, cariño—gruñó con una voz un poco gruesa y claramente enojada. —¡Mi amor! ¡Q-qué gusto que salieras de esa cosa! —exclamó el Rey Demonio sorprendiéndonos por su drástico cambio de actitud. —¿Mi amor? —preguntó Maya sorprendida antes de soltar a los otros dos. La chica se acercó al hombre y aunque apenas le llegaba a los hombros, se podía ver que estaba aterrado de ella. —¡¿CÓMO TE ATREVES A DEJARME EN ESA COSA PARA IR A DIVERTIRTE?! ¡¿Sabes cuánto tiempo ha pasado desde que nos metieron en esa cosa?! ¡¿Cómo puedes ser tan egoísta?! —comenzó a gritarle con tanta fuerza que retrocedimos asustados—, ¡¿Qué tan mal padre puedes ser como para que simplemente te fueras a jugar a los soldados mientras tú esposa y tu hija estaban atrapadas justo frente a tus ojos?! —T-te juro que no sabía que… —¡No mientas, Tengu! ¡Eres un monstruo de lo peor y un padre horrible! —gritó furiosa. —Auri cariño, yo… —¡No me vengas con Auri! ¡Voy a pedir el divorcio! —¡NO! ¡Por favor, cariño! ¡Perdóname por favor! —gritó corriendo para arrodillarse frente a ella—, ¡Fui un egoísta y no pensé en ustedes! ¡Por favor no te enojes! …Esto es…incómodo de ver. —Ahmmm chicos…ya me curé del todo—dijo Hel abrazando a Peu que había regresado a su aspecto gelatinoso—, bueno no me puedo mover del todo pero…mejor dejamos a esos dos. —Si…no creo que haya realmente peligro ahora—dije mientras Héctor se ponía su ropa. —Sólo dejen que…cure las heridas de Maya—dijo Daniel acercándose a ella. —Esto…lo hacemos mejor por el camino—dijo ella incómoda antes de mirar a Lern—, Cumplimos la misión ¿Verdad? —Yo creo que sí, digo sacaron las cajas de la cueva, así que sí—dijo rascándose la cabeza—, iré a avisar que ya pasó el peligro, los veré en la playa. Prácticamente nos fuimos lo más rápido que pudimos, dejando a esos dos peleando o mejor dicho al tipo que casi nos mata rogándole a su esposa.
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