CAPÍTULO 3

1682 Words
A la mañana siguiente Ava es despertada por sus hermanas quienes quieren ir de compras antes de salir de viaje esa tarde, pero Ava no está de ánimos para eso, ya que aunque el dolor le disminuyó, estar moviéndose le genera más dolor así que se niega a ir de comprar. —Chicas vayan ustedes, no quiero ir de compras, además mamá vendrá a preparar mi maleta y no quiero que empaque cosas que no quiero llevar —Ava lo único que desea en ese momento es no moverse para no sentir dolor. —Bueno, te traeremos algo lindo para ti, aunque no quieras ir con nosotras —Tania y Dasha se despiden de su hermana y se dirigen al centro comercial, mientras que Ava a pesar de sentir dolor sale de la cama y pide que le suban el desayuno, no quiere bajar a desayunar. Para su sorpresa quien le subió el desayuno fue su madre quien entro a la habitación con una gran sonrisa en el rostro y una bandeja llena de desayuno para ella. —Buenos días, mi vida, ¿pudiste descansar? —Iris deja el desayuno sobre la mesa en la habitación. —Si mamá dormí como tronco —Ava le regala una sonrisa a su madre y esta después de dejar el desayuno sobre la mesa las mejillas de su hija. —Qué bueno, princesa, tú desayuna mientras yo comienzo a empacar tu maleta y tú me dices lo que quieres llevar o no —Ava asiente y mientras ella desayunar, su madre comienza a sacar ropa de su vestidor y ella simplemente asiente o niega con la cabeza para que su mamá sepa lo que llevará en la maleta. Después del desayuno y un rato más Iris termino de empacar la maleta de su hija, con todo lo que ella pidió que le guardará en la maleta. —No, iremos después de la comida, así que deberías comenzar a arreglarte, en un rato alguien vendrá por tu maleta —recomienda Iris a su hija. —Está bien mamá, me arreglaré para estar lista —Iris se despide por ahora de su hija y va a terminar su equipaje y el de su esposo, porque aunque tienen empleados ellos prefieren hacer sus maletas ellos mismo, porque así llevan todo lo necesario y saben donde está todo dentro de la maleta, porque la hicieron ellos mismos. Ava obedeció a su madre y tomó una larga ducha, para posteriormente arreglarse de manera impecable como siempre, pero esta vez decidió recoger su cabello en un moño alto Cuando Ava estuvo lista un empleado subió a buscar su maleta y la de todos y las guardo en el auto, mientras la familia se reúne para comer antes de irse al aeropuerto donde los espera su jet privado. —Ya estamos listas —Tania y Dasha, llegaron apenas a tiempo del centro comercial y fueron las últimas en terminar sus maletas y llegar a comedor —Creí que estarían listas para la hora de la cena —Ava molesta a sus hermanas, porque si no, no serían hermanas. —Tú siempre con tus chistes, teníamos que ir a comprar ropa hermosa que no hiciera deslumbrar a los Becker —Ava pone cara incrédula y decide molestar a sus hermanas. —Cualquiera que las escuche diría que quieren casarse con alguno de los Becker —insinúa Ava a sus hermanas quienes niegan con la cabeza. —Nosotras no queremos casarnos, somos almas libres y no nos gustaría que un esposo nos encierre en un castillo, pero eso no significa que no podamos deslumbrar a esa familia, quizás hasta podamos convencerlos de hacer negocios sin necesidad de un matrimonio —es Tania quien protesta antes las insinuaciones de su hermana. Ava, no dijo nada simplemente asiento, sus hermanas son muy importantes para ella. Ava siempre quiere verlas felices, así que espera que si ellas deciden amarse con alguno de los Becker sea pro amor y no por compromiso. Aunque Dasha y Tania, también quieren eso mismo para su hermana, que se case por amor y sea feliz, porque la adoran y siempre lo harán. Después de la comida todos subieron a los autos y se pusieron en marcha rumbo al aeropuerto, al llegar todos subieron pro si solos, pero Antón ayudo a su hija, llevándola en sus brazos, ya que la escalera que eléctrica que él había pedido para ella no llegó a tiempo. —Estás pesada hija, creo que estás comiendo de más —Antón aprovecha la oportunidad para molestar a su hija. —Eso no es cierto, estos en mi peso ideal, más bien creo que tú ya estás perdiendo tu fuerza, si bien dicen que los años no pasan en vano, pienso que la vejes te está alcanzando papá —Ava no iba a dejar que su padre la molestara sin pagar las consecuencias. —Pero qué chica más atrevida, respeta a tu padre —Antón reprende a su hija, aunque no deja de sonreír. —Lo haré cuando usted señor Ivanov respete a su hija —ambos sonríen, y Antón deja a su hija sobre su asiento en el jet. —Te quiero princesa —Antón besa la frente de su hija. —Y yo a ti papá —Ava aseguro su cinturón de seguridad y sus hermanas igual, mientras sus padres y abuelos toman sus puedes y también hacen lo mismo. Como están en temporada de exámenes Alek junior, se quedó en casa de su tía Isabel, y en caso de haber una boda él asistirá y su tía lo llevará junto a su familia para asistir. Él viaja como ya sabían fue largo, pero lo qué más afecto a Ava fue la turbulencia a mitad de vuelo hasta el final. —¿Ava estás bien? —Iris está preocupada, sabe lo que le afectan los viajes largos a su hija mayor. —Lo estaré cuando aterrice esta cosa —Ava, se siente muy mal, pero no solo por los malestares que siempre le dan al volar, sino por el dolor en su espalda en cuál sé a intensificando y que el avión se esté sacudiendo le afecta aún más. —El aterrizaje será en 30 minutos —señala Antón, y su hija intenta respirar para tranquilizarse y soportar el dolor qué está sintiendo. Tal y como lo dijo Antón, 30 minutos más pasaron y el avión comenzó a descender algo que alegro mucho a Ava, porque ya muere por llegar. A su habitación en Rusia, tomar un calmante para el dolor de su espalda e irse a dormir todo el día. Los Ivanov aterrizaron muy tarde en la madrugada, fueron recogidos por su chófer de confianza y llevado a la mansión principal de la familia para esperar la llegada de los Becker quienes serían sus invitados por los próximos tres meses. En cuanto llegaron a la mansión, Ava se retiró a su habitación a descansar ya no soportaba el dolor en su espalda, necesitaba tomarse un calmante con urgencia. —Hija te subiré una ensalada de frutas, para que no te duermas sin cenar nada —Iris, estaba preocupada por su hija, quien se marchó a su habitación por el elevador sin despedirse de nadie. En su habitación Ava tomo la jara de agua y se sirvió un vaso, luego saco de su bolso un frasco de calmantes y tras abrirlo se tomó uno. Mientras espera que el calmante haga efecto, Ava se quita sus zapatos y entra a la cama necesita descansar, ya no soporta un segundo más sentada. Cuando Iris, llego a la habitación de su hija con la ensalada de frutas esta ya se sentía mejor, el calmante hizo efecto. —Hija, come antes de dormir —Iris le entrega la ensalada a su hija. —Gracias mamá —Ava, se come casi toda la ensalada de frutas y toma un poco de agua, para luego colocarse la pijama y volver a la cama a descansar. Iris se fue a descansar más tranquila de que su hija comiera algo antes de dormir, ella siempre ha sido muy sobreprotectora con Ava, pero como no serlo si desde que nació la ha visto luchar por salir adelante. —¿Ya está descansando? —indaga Antón, al ver llegar a su esposa más tranquila en la habitación. —Sí, nuestra hija es muy fuerte —Iris abraza a su esposo. —Es idéntica a su madre —comenta Antón recibiendo gustoso entre sus brazos a su amada Reina. —No, yo diría que es idéntica a ti, fuerte, obstinada, decidida, capaz de verle el lado bueno a las cosas, es demasiado inteligente e independiente, ella es igual a ti —Antón besa a su hermosa reina. —Esperemos siga así, no quiero que ninguno de nuestros hijos se case por obligación, he pensado proponerles un mejor negocio a los Becker, quizás así se olviden de la loca idea del matrimonio —Antón no quiere que sus hijas tenga que casarse sin amor. —Yo tampoco quiero eso, y estoy segura de que encontraremos la manera de hacer que ese negocio se lleve a cabo sin la necesidad de un matrimonio, ahora vamos a la cama —Iris, también está cansada por el largo viaje. —¿Me estás haciendo una propuesta indecente? —Antón le hace ojitos a su esposa y esta no puede evitar reír. —Jajajá, estás loco, fue un largo viaje lo único que te sugiero es dormir abrazados —Iris, no puede creer que su esposo en todos esos años no haya cambiado para nada, nunca pierde la oportunidad para hacerle una propuesta indecente por así decirlo. —Yo te ayudaré a descansar mejor, mi reina, tú solo déjate llevar por mí —Antón, comenzó a besar a su reina y le quito su blusa para hacerle un masaje en la espalda mientras no dejaba de besarla. Iris no podía resistirse a su esposo y se dejó llevar por él, para pasar una noche maravillosa y al final poder dormir tranquilos toda la noche.
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