Tres días después Bujaleuf, Francia Bruno A lo largo de nuestra existencia, nos encontramos con decisiones que nos arrinconan, atrapados entre la razón y el deseo, en una batalla silenciosa donde no siempre gana el más fuerte, sino el más rápido. Porque en esos momentos críticos, no hay tiempo para reflexionar con calma; la mente lanza hipótesis a una velocidad imposible, buscando el camino menos doloroso, mientras el corazón, terco y obstinado, golpea con la urgencia de lo que se niega a perder. Pero lo realmente difícil no es elegir, sino cargar con la elección. No hay garantía de haber tomado la mejor decisión, solo la certeza de que no hay vuelta atrás. Aceptar el peso de lo que hicimos, de lo que no hicimos, de lo que pudimos haber hecho diferente. Porque, por más que nos engañemo

