El mismo día Paris Zahara Quizás sea un mal sin remedio, pero el alma humana se aferra a la esperanza como un náufrago a un madero en medio de la tormenta. Nos engañamos con la idea de que el destino aún guarda un último encuentro, imaginamos una y otra vez ese instante, dibujamos en nuestra mente cada mirada furtiva, el temblor en la voz, el roce accidental de las manos que gritan lo que las palabras callan. No es un intento por desenterrar el pasado ni abrir cicatrices aún sangrantes, sino la necesidad de despertar de una pesadilla en la que fuimos arrancados el uno del otro sin derecho a luchar. Porque lo que arde en el pecho no se ha extinguido, solo ha esperado bajo las cenizas, latiendo con la fuerza de la primera llama. No importa el tiempo ni la distancia, porque hay amores q

