Había dos personas que podían decirme donde encontrar a Remy. No las había visto desde que mamá volvió y como casi cuatro meses que no me pasaba por su casa. Trataba de no pensar en nada cuando use mi llave para abrir la puerta. La escena que se daba en el sofá me dejó atónito. Estaba paralizado en medio de la sala, sin poder creer que lo veía. –¡Madre mía! – creía ver exclamado en mi cabeza. Laly y Avril se encontraban en el sofá, mi hermana arriba de la otra, sus cuerpos desnudos y se besaban– ¡Madre mía! – me di la vuelta al tiempo que ellas miraban en mi dirección, dejé caer el bulto que llevaba en la mano. –Arturo– artículo Laly– ¡Oh, no! Rey. Déjame explicarte. –Tú no tienes nada que explicarme… hasta que no lleven ropa puesta– le dije, seguía dándole la espalda, lo que menos q

