No estaba tan satisfecho, pero lo suficiente por el momento para matar mis ganas. Solté un suspiro y pasé mi mano por mi cabello antes de salir de ella y bajarme de la cama con una sonrisa. - No estuvo mal... Por el momento, ya puedes cambiarte, cariño... - Empecé a cambiarme con normalidad; no tenía prisa alguna, el viejo podía esperar. Sus movimientos en la cama eran lentos y su cara expresaba muecas de dolor hasta que se sentó en la cabecera de la cama. - Preferiría bañarme y quitarme esta desagradable sensación y tu asqueroso olor. - No me sentía ofendido; al contrario, me causaba gracia sus ofensas. Al terminar de cambiarme y acomodarme bien la camisa, di unos pasos hasta ella y me incliné para susurrarle. - Yo que tú... No lo haría, aun no me siento satisfecho y, en cuanto vuelva,

