No dejaba de verme de arriba a abajo, había dejado de abrocharse los botones de las mangas solo para observarme. Se acercó y luego me agarró por la cintura. - Ahora eres mi esposa, ahora soy el único que puede ver tus curvas y tu hermosa figura.... Te voy a hacer mi esposa en cada momento y voy a tomar un poco de mis privilegios como tu marido- Ya sabía a dónde iban esas intenciones, y más con sus manos deslizándose, esa respiración agitada saliendo de él y golpeando la piel de mi cuello. -Un poco de privilegios, tú ya los tomas hasta de más- -Lo sé, lo sé y me fascina que solo seas mía. Que solo yo pueda tenerte y nadie más, solo yo tengo ese privilegio y a quien se te acerque soy capaz de matarlo... No voy a tolerar que codicien lo que es mío- Nunca se le quitará lo posesivo a este de

