Capítulo 48

712 Words

“El sol se pone y nace de nuevo. Pero nosotros, cuando se apaga nuestra breve luz, dormimos para siempre en una noche perpetua.” Cayo Valerio.     Tiró de la menuda cuerda del paquete guindado en su espalda y la salida del paracaídas de estilo parapente no tardó en realizarse, el grueso material de plástico se infló de aire y lo detuvo en su descenso, William sintió la presión en sus órganos al sacudirse y la briza maltratar lo poca piel de su cara expuesta, entonces arrugó el entrecejo y entrecerró los ojos, procediendo a disparar hacia quienes suponían un peligro mortal para él en ese momento.     La briza fuerte silbaba en sus oídos cubiertos por un casco, aquello sí no era tan fastidioso puesto que parecía un zumbido, pero la cosa que menos quería en ese momento escuchar era el son

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