“Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.” Proverbio c***o. Alexander miró hacia el cielo y dedujo que ese día habría tormenta puesto que las nubes comenzaban a ponerse en el cielo colaborando con hacer del ambiente un escenario más gótico, escalofriante y lleno de malos presagios. Pisó el freno del auto y sin apagar el motor bajó de allí al mismo tiempo que sus otros cuatro acompañantes también bajaban del Land Cruiser que días atrás William cargaba a todas partes. Veinte minutos antes. Montalvo estaba en silencio de nuevo, con las manos aún atadas a grilletes colgantes desde el techo. —Sabemos que no hablarás aunque te corten pedazo a pedazo —le dijo el interrogador ignorando el ruido del auto estacionarse afuera—. Pero hoy te traemos un nuevo negocio, si qu

