Carlos Sandoval y sus amigos llevaban un mes en Nueva York, un mes donde cada lugar al que concurrían en busca de empleo los rechazaba apenas los veían, no por tener algún tatuaje de pandillas o algo similar, era por el hecho de ser mexicanos, se encontraban viviendo en el lado de clases media- alta, y la discriminación estaba a la orden del día. Hasta que dieron con una empresa de modas y diseños, un lugar que se encargaba desde la planificación y selección de modelos para un desfile o de organizar las mejores bodas del país, allí, nadie los vio mal, por el contrario, descubrieron que eran muchos los trabajadores extranjeros, su gran mayoría eran de centro y sur América. — Aquí siempre estamos reclutando personal, como podrán ver, no damos abasto con todo lo que hay para hacer. — dijo un

