Punto de partida...

1110 Words
Es increíble que a unos pocos quilómetros de la meta, haya tenido semejante desgracia. Todo había empezado tan bien y todo era tan bello! Pero no iba a dejar que algo tan pasajero como eso, empañara su llegada a lo que iba a ser su primera etapa del plan; pasar unos meses en las sierras cuidando las últimas modificaciones de la casa, la ambientación en los interiores y su otro plan era retomar su arte. Este lugar era un bálsamo para sus emociones, y para su seguridad. Iba a ser independiente, autosuficiente, plena, y exitosa aunque le cueste la vida. Llegando al portón de ingreso reduce la velocidad para parar en un lugar seguro, no quería que se repitieran los eventos pasados. Con el móvil anuncia su llegada para que le den el acceso al camino de la casa. Mientras espera que el portón mecánico abra, observa todo a su alrededor, tomando nota de todo lo que le ofrecía ese paraíso. El aire era limpio y olía a naturaleza y libertad. Tendría unos 6 meses al menos para disfrutarlo a pleno. Mientras ingresaba, dos grandes perros corrieron a su encuentro, no tenía noticias de estas bestias, a su hermano se le habrá olvidado comentarle que no iba a estar sola. La casa estaba muy cambiada desde la última visita. Alrededor se veía el caos de lo que es una obra en construcción. Andamios, materiales y maquinarias rodeaban la rodeaban. Pero el paisaje lo era todo, todo alrededor rezumaba paz y vida. Si, todo iba a estar muy bien. -Por fin llegas! Ya me estaba preocupando! - Y la abrazó fuerte antes de que le pudiera responder. - Que gusto verte!. He tenido un pequeño inconveniente en el camino, pero nada de cuidado. - Esperaba haber sido muy convincente con esa mentirilla blanca. Su hermano le hizo un cariño y pareció no notar nada. Y mientras entraban y se acomodaba se pusieron al día de los eventos y novedades de la llegada- Hicieron un recorrido por la casa, para que sepa todo lo que le deparaba. Los perros no se quedarían con ella, le informó su hermano, pero los canes no se apartaron en todo el recorrido. Su vecino, el arquitecto que estaba a cargo de la remodelación, tendría que venir a buscarlos al día siguiente, eso le resulto muy conveniente. Igual eran lindos perros, muy educados y tranquilos. - No vamos a abrumarnos con detalles en este momento, tenemos una semana para atar cabos sueltos antes de mi partida- dijo su hermano. Lyz recordaría de todos modos las recomendaciones y le aseguró que todo iba a estar bien. -Mañana, cuando estés descansada, te presentaré a Vince. Ustedes luego sabrán que hacer con lo que falta del proyecto. -Será un placer trabajar en tu hogar hermanito. Pero vamos a tomar una copa, creo que tenías algo que contarme. Pensaba aprovechar cada segundo con su hermano porque no se veían a menudo y la sorprendió el cansancio de improviso- se despidieron y se retiró al camper que sería su residencia hasta finalizada la obra, o hasta que quisiera, Ya en la cama, el pensamiento del encuentro con Vicente aun la perturbaba. Si bien la sorpresa de la colisión pudo influir, nunca había sido tan brusca y reactiva. Se sentía un poco avergonzada de semejante reacción. Le hubiese gustado tener la oportunidad de disculparse, pero mejor dejarlo ahí. Y mientras estaba en ese pensamiento, por fin se entregó a los brazos de Morfeo … Vicente ya tenía todo organizado para el día siguiente. Ese había sido un largo día. Y a pesar de lo atareado que fue hasta hace media hora, en cada instante estuvo presente en su pensamiento Lyz. Cada detalle se repetía en su mente. Esa energía, llena de confianza, seguridad e indignación desde que salió del vehículo hasta que quedó plantada frente a el. Tan delicada y frágil en apariencia. Con su cabello largo y rojo a los rayos del sol del atardecer. El brillo rosado en sus mejillas y esa boca que se le antojaba tomar ahí mismo. Sus ojos! Esos hermosos ojos color chocolate que lo observaban asombrados. E interesados? Si tal vez vio interés allí. Sabía muy bien que se veía bien. Había tenido especial cuidado en su aspecto antes de salir para esa entrevista, así que se sabía bien arreglado. Si, a pesar de todas las exigencias del día, en ningún instante salió de sus pensamientos, de sus recuerdos. Su encuentro con ella lo había dejado marcado. Ansiaba encontrarla frente a frente otra vez- Sentado cómodamente en su terraza descansaba en la tumbona observando las luces de la casa de su vecino. En algún punto de allí estaba el objeto de sus pensamientos. Estaba lleno de energía, otra noche sin dormir. Se puso de pie de un salto y fue hasta la casa. Iba a tener una buena sesión se gym antes de poder cansarse para conciliar el sueño. Comenzó la rutina habitual, esto lo ayudaría a poner los puntos sobre las ies, y cada cosa en su lugar. Era extraño. Nunca le había pasado algo semejante. Siempre fue un hombre selectivo y con extremo cuidado de todo. El control sobre su vida y su entorno era primordial. No le gustaban las sorpresas. Sus relaciones fueron breves y escasas, le sobraban los dedos de una mano para contarlas. Sólo fueron intentos vanos. El la reconoció a Ella, reconoció a Lyz como su alma gemela. Ya casi había perdido la ilusión de tener a alguien a su lado. Cómo en tan breve encuentro pudo reconocerla? Le preocupaba la forma de continuar desde allí. No sentía que hubiese manejado las cosas correctamente. Y si se había equivocado en el interés en sus ojos? Y si sus esperanzas estaban sobredimensionadas? En todo caso, si no era interés iba a hacer todo lo posible para que sea una realidad. Tendría especial cuidado de manejarse correctamente a partir de ahora. Que cosas podrían interesarle, sorprenderla, encantarla, cuáles eran sus metas en la vida? Si no descubría eso pronto, no habría algo que pudiera relajarlo. Tal vez debería recurrir a Joss, su detective para que averigüe todo lo posible. No, mejor que todo fluya normal, si presiones. En el fondo sabía que esto es recíproco, sólo tenía que comprobar que ella también lo supiera. Con esta firme determinación, fue a su escritorio para adelantar todo el trabajo posible. Requería de disponibilidad total para dedicarlo a la que iba a ser la mujer de su vida. Luego de una maratónica reorganización, preparó la agenda para las siguientes semanas, dedicadas enteramente a Lys. Una vez concluido esto sintió que ya estaba listo para dormir.
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