Leah Stewart No sé qué estoy pensando cuando acepto el impulso, cuando me pongo en puntillas de pies y deshago la distancia que nos separa, que de por sí ya es muy poca. La tibieza de su boca me hace suspirar cuando al fin nos tocamos, después de casi dos años. Un escalofrío que reconozco me recorre de pies a cabeza. La piel chinita en mis brazos nada tiene que ver con la temperatura fresca que hay aquí afuera. Es él. Es esto que vuelvo a sentir. Ni siquiera es un beso en el sentido de la palabra. Porque nuestros labios solo están juntos, pero él no se atreve a abrir mi boca y yo no me atrevo a dar un paso más. La inseguridad regresa con su n***o manto a mi alrededor, haciéndome creer que cada cosa que haga con Massimo estará mal, me llevará por el mismo camino de la desazón. Sin e

