Coventry suspiró frustrado al darse cuenta que Genevieve ya no sentía nada por él, es más, sería ilógico que sintiera algo por él, cuando el nunca le dió razones para hacerlo, todo lo contrario, hizo todo lo que pudo para que ella le odiase. Ya empezaba a arrepentirse, de lo que había hecho, eso empezaba a pesarle mucho. Sabía que debía hacer muchas cosas para conquistarla, pero ¿qué cosas debía hacer? No era un don Juan, y pocas veces se había enamorado, mucho menos algo tan profundo como lo que sentía por Genevieve. Pero tenía amigos libertinos, que tenían suficiente experiencia en el arte del amor, como para enseñarle. Por ejemplo, el duque de Beaufort, Coventry no demoró mucho en recurrir a él y anotar todos los secretos que tenía el hombre. —¿Quieres conquistar a tu primor? —Be

