Dante estuvo atento a que Emma realmente comiera, la verdad era que no le gustaba el aspecto que veía en la mujer, a pesar de su rostro sonrosado y los pocos kilos que había ganado, seguía estando presente aquella debilidad y palidez que al hombre le preocupaba, lo que menos deseaba era que su esposa o bebé estuvieran en peligro por las negligencias de Emma. –¿Cuándo tienes la próxima cita médica? – cuestionó Dante. Emma masticó con tranquilidad aquel bocado que se acababa de llevar a la boca, mientras intentaba evadir aquella pregunta. Después del primer control que tuvo con la ginecóloga ella no había vuelto al médico, a pesar de que había recibido varias llamadas de la asistente de la obstetra para confirmar las citas que ella estuvo posponiendo. –Todavía no lo sé, tengo que revi

