Dante sabía que no iba a permitir que aquello que ella acababa de hacer se quedara así, iba a encontrar la forma de vengarse y lo haría en el momento en que ella menos estuviera esperándolo, igual a como ella jugó con él. Si Emma creía que se saldría con las suyas tan fácilmente, entonces estaba muy equivocada y definitivamente no lo conocía nada. había una característica que tenía Dante, una que le había traído muchos problemas y que también le había permitido divertirse mucho, y era la venganza. Como si nada hubiera pasado, Emma terminó de preparar los espaguetis que había puesto a cocinar para ella y Dante. Cuando estuvieron listos, se sirvió una porción y se sentó a comer. –¿Te pasa algo? – dijo ella, enrollando la pasta y llevándosela a la boca – si quieres un poco, he dejado algo

