Dante caminó alrededor de la oficina de su padre, escuchando la retahíla insistente en su deber por encontrar una esposa. –Ya tienes más de treinta años, Dante y estamos en una situación crítica con todo lo concerniente a Henry Darcy y a la escandalosa de su hija. La junta directiva nos tiene entre ojos, creen que no somos indicados para continuar al mando de esta empresa. –Es nuestra – le recordó Dante. –Nuestro nombre está en la entrada principal, eso es cierto, pero esos buitres no dejaran escapar la oportunidad para arrebatárnosla de las manos y quitarnos las acciones que por derecho nos corresponden, así funcionan los negocios – Axel Neville se puso en pie y encaró a su hijo – sé que Valeria te hizo sumamente infeliz, estoy seguro de que la amabas, pero es hora de que dejes a e

