–¡Astley! – Dante llegó a la mansión Astley, aporreando la puerta como ya lo había hecho anteriormente – ¡Sé que la tienes contigo! ¡Emma! – gritó como desesperado, buscando una ventana por la cual meterse en vista de que nadie parecía abrirle. Dante cerró su mano en un puño y entonces golpeó la ventana lateral derecha de la mansión, era un poco pequeña para que un hombre de su tamaño pasará por allí, pero a él no le interesaba hacerse daño con tal de sacar a Emma de aquella casa que ya ni siquiera era suya. ¡Paf! Los cristales se rompieron en mil pedazos y el estruendo alertó a Valeria, que estaba bebiendo su té matutino junto a su madre, ambas sentadas en la cocina fingiendo que sus vidas no estaban destrozadas. –Pero ¿Qué demonios crees que estás haciendo? – Valeria frunció el ceñ

