Emma y Susan regresaron a la oficina cargadas de bolsas de todas las compras que Emma hizo aquel día, ahora que empezaba una nueva etapa en su vida, tenía que renovar su guardarropa y convertirse en la mujer importante y elegante que siempre fue. Era momento de dejar salir a la Emma real, aquella mujer vanidosa que no iba a permitir que nadie volviera a pisotearla jamás. –¡Joder! Y yo que pensé que tenía un problema con las compras, pero viendo todo esto, creo que la del problema eres tú – se burló Susan. En ese momento, mientras Emma disfrutaba como niño en navidad, Susan recibió un mensaje de Mathew, diciendo que ya todo estaba listo y que pronto los invitados comenzarían a llegar. –¿El horario de trabajo cambió hoy? – Emma frunció el ceño, dándose cuenta de que muchos de los emple

