"¿Por qué sonríes? —era incapaz de responderse la razón de esa sonrisa tan distante pero cálida—. Sonríes, aunque te hagas daño y no deberías". —Vamos —vuelve a decirle—, estaremos ocupados después de esto. —Solo faltan un par de cosas —señala ella—, las buscaré. Al cabo de unos minutos ya había adquirido lo necesario para su hogar, y era hora de esperar al apuesto y bien entrenado hombre de la página de citas. Este llegó mientras Mike y Jane conversaban tranquilamente en una de las filas de pago. Se abrió de inmediato a Jane con amabilidad, tenía la confianza suficiente para hablar con ella como si nada, y de entre los tres quien sentía que encajaba menos era Mike. Por fin correspondía salir luego de haber cancelado las compras, pero ya bien Mike podría regresar a la mansión sin pr

