—¿Puedo decir algo? —pensaba hablarle sobre su estado sentimental actual. —Te escucharé cuando sea algo positivo sobre lo que te dije —entonces Mike calla al saber que no quiere borrar esa sonrisa de su rostro. —¿Ahora si nos vamos? —esta vez se escucha con más ánimos e incluso su expresión deja de ser tan afligida. —Sí —ella asiente con la cabeza—. Ahora podemos ir a comer. Luego de llenar sus estómagos volvieron a la mansión, donde ambos estuvieron leyendo en la biblioteca personal de Jess. Si no podía escribir al menos leería, eso sí podía hacerlo sin sentir que perdía el tiempo o inspiración. Confiaba en que las palabras de alguien más lo llevasen a comprender mejor su entorno y lo que siente, es por eso que con tanto cariño cogió un libro, y después de dos páginas simplemente no

