Habían pasado dos semanas, lo ignore todo el tiempo, trataba de salir temprano para irme con mi mamá y solo trabajaba en el taller cuando estaba mi papá.
Procure no quedarme sola con él en ningún momento, aun no sabía qué hacer con respecto a eso, siempre he sentido que el amor viene con mucho drama y yo solo quería terminar el año y poder entrar a la universidad y si es que me decidía por una carrera.
Tenía media hora atendiendo la floristería porque mi mamá se tuvo que ir a la casa a hacer unas cosas y lo agradecía porque así no estaba en la carpintería y no lo vería, aunque tendría mucho más tiempo para pensar en él y en cuanto me ha gustado siempre.
La campanita de la puerta sonó y me acomode el cabello alejando esos pensamientos de mi cabeza, mientras más rápido acepte que no debo tener nada fuera de amistad con Álvaro será mejor.
—Buenas tardes—le sonreí a Derek
—Buenas tardes Derek ¿Qué tal todo?
—Todo ha estado bien—se acercó al mostrador y me sonrió—quiero un arreglo floral, una caja que diga algo así como ‘’con cariño Derek’’ y muchos tulipanes azules— asentí mientras escribía.
—Listo ¿para cuándo la quieres? — pregunté mientras hacia la libreta aun lado.
—Para el viernes—asentí y escuche pasos acercarse.
—Derek amigo ¿Qué tal todo? — Derek miro raro a Álvaro y se alejó un poco.
Escuche su voz y contuve el aliento, sentía mucha tensión y seguro mi cerebro pensó que el que no respirara ayudaría en algo.
—Muy bien, ya me voy —caminó hacia la puerta y antes de salir se volteó y me sonrió— hasta el viernes— le sonreí y él se fue.
Me di la vuelta para escribir el día de la entrega en la pizarra quería evitarlo lo más que pudiera es que con tan solo escucharlo alteraba mi ritmo cardiaco y cuando me gire tenía a Álvaro a pocos centímetros de mí.
— ¿El viernes? — Preguntó— ¿Por qué vas a salir con él?
—Sí, el viernes y no, no voy a salir con él—suspiro mostrando su alivio— no tengo porque darte explicaciones Álvaro— lo hice aun lado y camine a la puerta para cerrarla bien.
Mi corazón me gritaba que lo besara, que le dijera que si hasta el último día de nuestras vidas pero no podía, de pensar en si sale mal y alejarme de la única persona que he considerado un amigo real, es como si sintiera un peso en mi corazón.
Como si tuviera una roca sobre mí y me tiraran a lo más profundo de un lago sin poder regresar a la superficie.
— ¡Dios mío! ¿No lo quieres entender? ¡Te amo! ¿Acaso tu no sientes lo mismo? — lo mire molesta.
— ¿Acaso no te das cuenta tú? ¡No quiero perderte! ¡No quiero perder a mi amigo! — Grite alterada— se cómo son las relaciones contigo y yo no quiero que dañemos nuestra amistad, no quiero que después termines conmigo sin importarte nada más, no quiero ser otra más del montón—solté de un tirón sin respirar.
—No me perderás, siempre voy a estar aquí. Tú no te puedes comparar con ninguna de ellas, eres tan diferente que nunca me atreví a confesarme y por eso preferí tenerte como amiga, eres la única que ha logrado que mi corazón se acelere y la única a la que he amado hasta no poder dormir por tener tu imagen plasmada en mi cabeza— se acercó a mí y tomo mis manos-—dame una oportunidad por favor, solo te pido eso— acaricio mi mejilla y me acerco a él para abrazarme.
— ¿Quién me lo asegura? Te he visto Álvaro, es lo mismo que le dices a todas y si realmente me amas como dices vas a respetar mi decisión y seguiremos siendo los mismos amigos de antes—tuvo intención de acercarse pero yo di dos pasos atrás.
—No me hagas esto por favor—suplico y yo lo miré triste.
—Si no veo por mi nadie lo hará, no puedo empezar nada contigo hasta no estar segura de que hablas en serio, porque si no te acuerdas hace unas semanas estabas besándote con tanta chica te pasara por el frente y allí no sentías amor por mí—su mirada se ilumino por alguna razón y vi determinación en él.
—Yo te prome—lo corté hablando yo.
—No me prometas nada, como dije antes no puedo tener nada contigo y si de verdad me quieres y valoras nuestra amistad respeta mi
decisión—pase a su lado y lo vi por el rabillo del ojo encoger sus hombros y caminar apesadumbrado hasta la carpintería.
.
Después de varias horas de trabajo y de atender a muchas personas, cierro la tienda y voy al taller a buscar a papá para que me lleve.
— ¡Papá! — grito mientras avanzo y no consigo respuestas.
Reviso todo el taller y no los veo por ningún lado, decido llamar a un taxi y cuando voy a darle vuelta al anuncio de cerrado un hombre pasa frente a la floristería vestido todo de n***o.
Mi corazón comenzó a latir solo de la impresión que me causo verlo.
Veo como lentamente voltea hacia mí y vislumbro algo en su mano que me pone en alerta, doy dos pasos hacia atrás y él se acerca al vidrio, escucho un ruido en el final del taller y volteo.
Cuando vuelvo la mirada ya el hombre no está pero el miedo no se aleja de mí.
—Lori ¿Sigues aquí? —me sobresalte al escucharlo y puse una mano en mi pecho por el susto.
—Si… pero como no respondía nadie iba a llamar a un taxi— mire otra vez hacia afuera—pero un hombre vestido completamente de n***o se acercó al vidrio y me asusto— me miro extrañado y yo solo miraba nerviosa hacia los lados.
— Esto no me gusta, primero alguien te persigue y ahora esto— me tomo la mano y yo di un respingo— todo está muy raro, mejor vámonos ya porque no hay manera que te deje irte en taxi sola y tu papá ya no está para que te vayas con él— asentí y camine a su lado, no tenía manera de objetar
Salimos y al caminar hacia su auto sentí como si me observaran, voltee y no había nadie pero esa sensación no se fue en ningún momento.
— ¿Pasa algo? — negué e intente sonreír.
— No, nada— me subí al auto y limpie el sudor de mis manos en mi pantalón— solo estoy paranoica, es solo eso— el asintió y encendió el auto.
— Tenemos que estar pendientes por cualquier cosa, no quiero que nada malo te pase— comenzó a avanzar y me relaje al sentirme segura allí con él, lejos de la floristería y de esa calle que desde ese momento aparecía en mis sueños en forma de pesadilla.
Vamos por la autopista ya que mi casa es casi a las afueras de la ciudad, no puedo dejar de ver con nerviosismo a los lados, este tramo es oscuro y siento una sensación rara en el pecho.
— ¿Todo bien? — asentí sin mirarlo y respire profundo tratando de pensar en otra cosa.
Vimos como una luz venía a lo lejos y mi corazón comenzó a latir a una velocidad alucinante, tenía miedo de todo, no podía solo decir que es una luz normal.
Vislumbre un auto que nos pasó por el lado y pude respirar tranquila pero de repente vi por el espejo retrovisor y un auto venía detrás de nosotros, mi pánico creció al ver quien venía detrás del volante.
— ¿Puedes acelerar? — Álvaro me miro raro y yo solo podía temblar y voltear hacia atrás desesperada.
— ¿Qué te pasa? Lori…— sentimos un golpe en la parte de atrás y yo voltee para encontrarme con la sonrisa escalofriante de la persona detrás del volante.
— Acelera Álvaro ¡acelera ahora! — pisó a fondo y nos alejamos un poco del otro auto pero por arte de magia en pocos segundos ya estaba cerca de nosotros— Álvaro… necesito que te concentres en el camino y que aceleres todo lo que puedas— dije con desesperación.
— ¡No puedo acelerar más!
— ¡Tienes que hacerlo o moriremos!
Lo miré fijamente y una luz nos embargó desde atrás, no quería que fuera así, yo quería estudiar, vivir un romance, declararle mi amor a Álvaro y liberarme de esa presión, quería ir corriendo a abrazar a mis padres, mandarle un mensaje a mi hermana diciéndole cuanto la amo y la extraño.
Escribirle a Astrid y Mara que han sido las dos únicas amigas que he tenido en mi vida, sé que es tarde para recordar todo lo que debía hacer y no lo había hecho pero por mi mente solo pasaban esos momentos en donde fui tan feliz con cada una de esas personas.
— No podemos morir, me niego a morir— otro golpe vino desde atrás y Álvaro perdió el control del auto haciendo que se descontrolara.
El auto de atrás dio otro golpe y el auto de Álvaro comenzó a dar vueltas mientras yo solo podía pensar en todo lo que no dije o hice antes de hoy, en todo lo que me he perdido por preferir no estudiar, en mi vida y ese amor frustrado hacia Álvaro que había sido el ocasionante de que me distanciara tanto de él.
Quisiera poder volver el tiempo atrás, hacer las cosas mejor e irme temprano con mis padres.
Los vidrios iban de un lado a otro rozando mi piel, mi cuerpo se movía con brusquedad ante las vueltas.
Álvaro se encontraba inconsciente mientras se movía de un lado a otro golpeando y rompiendo su piel con el vidrio.
¿Acaso el estar consciente era un castigo? ¿el tener que ver como nuestras vidas se escapa de nuestras manos?
Y pediría perdón ahora mismo si fuera así, si eso solucionara algo, si eso regresara el tiempo atrás pero eso no es posible.
El auto se detiene de cabeza y siento como la sangre corre hacia mi cabeza sintiéndome asfixiada.
Intento moverme pero se me es imposible.
— ¡Álvaro! ¡Álvaro reacciona! —Golpee su cara como pude y comenzó a abrir los ojos— eso es, abre los ojos—me miró y yo le sonreí—vamos a salir de esto, te lo prometo. —me solté el cinturón de seguridad y caí con fuerza al techo del auto.
Empuje la puerta y salí a la carretera esperando que pasara algún auto que nos ayudara, no había rastro del auto que quería asesinarnos y suspire aliviada.
Me fui al otro lado y ayude a Álvaro a salir, fue más difícil porque está mucho más golpeado. Me pegó un olor fuerte a gasolina y apresure mis manos para terminar de sacarlo.
Apoye su brazo en mi hombro y comencé a caminar con él lejos del auto, era una bomba de tiempo a punto de explotar.
Llegamos a unos pocos metros del auto y el sonido de la explosión nos sobresaltó.
Saqué mi celular y estaba hecho añicos, no tenía vida.
— ¿Qué vamos a hacer ahora? —pregunte y vi como Álvaro se desmayaba en mis brazos.
Yo también me sentía ir pero no podía dejar que pasara, no podía dejarnos a nuestra suerte.
Vi un auto venir y me asuste pero al estar más cerca pude ver que era una mujer y su esposo y me levante como pude para que nos ayudaran.
Se detuvo y ambos se bajaron viéndonos espantados.
—Ayúdenos…—fue lo único que pude decir cuando caí al suelo inconsciente.
No quería desmayarme, no quería irme a ningún lado pero mi cuerpo no soporto más y colapso, así como mi vida.